Breve reflexión sobre los “hijos de Dios” de Génesis 6:2

Hijos de Dios
Pr. Héctor A. Delgado

Algunos han creído que los “hijos de Dios” en este pasaje son ángeles caídos que cohabitaron con las mujeres antediluvianas dando como resultado los “gigantes” del verso 4. Pero, ¿es correcta esta interpretación? Una obra erudita de publicación reciente sostiene que estos “hijos de Dios” son “seres divinos” y los gigantes serían seres “antinaturales” que nacieron como resultado de la unión sexual de los “seres divinos” con las “hijas de los hombres” (Gregory A. Boyd, Dios en pie de Guerra: la palabra y el conflicto espiritual [Miami, FL: Editorial Vida, 2005], p. 149, 150).
El contexto de todo versículo es valioso a la hora de hacer una interpretación de cualquier pasaje en particular. He aquí mi conclusión basada en el texto bíblico. En Génesis 4:26 leemos que después del nacimiento de Set (quien sustituyó al “justo Abel”), “los hombres comenzaron a invocar el nombre de Jehová” (o “llamarse del nombre de Jehová”). Esto revela que tan pronto los seres humanos comenzaron a multiplicarse, los justos son identificados con la adoración de Dios. Génesis 6:1 nos retrotrae al capítulo 4:26b porque leemos: “Cuando comenzaron los hombres a multiplicarse sobre la faz de la tierra, y les nacieron hijas…”. Note que no dice que le nacieron “hijos e hijas” sino solamente “hijas”, lo que naturalmente no excluye a los varones. Así mismo, la historia de los primeros hijos de Adán y Eva no hace referencia a las mujeres (cf. Gen. 4:1, 2, 25), pero es obvio que habían mujeres entre los descendientes de Adán. Génesis 5:4b habla de “hijos e hijas” (cf. Gen. 4:15b).

Según el relato bíblico, los “gigantes” del verso 4 no son una clase de seres sobrenaturales, el texto ni siquiera dice eso, pero cuando leemos la Biblia con una mente prejuiciada, podemos ver en sus narraciones cualquier cosa. De hecho, el texto niega claramente (y no sé cómo pueden dejar de notarlo algunos) que los gigantes del versículo 4 son el resultado de las uniones de los “hijos de Dios” con las “hijas de los hombres”. Leamos: “Había gigantes en la tierra en aquellos días, y también después que se llegaron los hijos de Dios a las hijas de los hombres, y les engendraron hijos”.

Note que el texto dice explícitamente que estos gigantes habitaban en la tierra antes y después del casamiento entre los “hijos de Dios” y las “hijas de los hombres”. El mismo pasaje nos da su identidad: “Éstos fueron los valientes que desde la antigüedad fueron varones de renombre”. El texto no está hablando de una “progenie mutante” (Boyd, Ibíd., p. 149), sino de los individuos renombrados por su sabiduría y habilidad que persistentemente consagraron sus facultades intelectuales y físicas a la complacencia de su propio orgullo y pasiones. Así influyeron en la corrupción de toda la tierra.

Note además que el texto atribuye al hombre natural y su pecado una y otra vez la causa de la corrupción antediluviana (Gen. 6:1-7, 11-13). Dios mismo se pronunció de la siguiente manera: “No contenderá mi espíritu con el hombre para siempre, porque ciertamente él es carne” (v. 3). Dios no está hablando aquí de seres sobrenaturales, sino de seres humanos que habían corrompido sus caminos ante Él. Leamos el verso 12 también: “Y miró Dios la tierra, y he aquí que estaba corrompida; porque toda carne había corrompido su camino sobre la tierra”.

Los gigantes aparecen repetidas veces en el registro bíblico (Núm. 13: 33; Deut. 2:10, 11, 20; 3:11; 2 Sam. 21:16). No olviden a Goliat, el gigante que mató David. No hay nada extraño en la palabra “gigante” usada en la Biblia. Además hay razones de peso (que ningún estudiante serio de la Biblia puede ignorar) para creer que la palabra hebrea que se traduce como “gigantes” (nefilim) en Génesis 6:4, puede provenir de la raíz nafal, y que los nefilim eran “violentos” o terroristas más bien que “gigantes” debido a su físico.

Cabe decir que Génesis 6 revela el hecho de que una vez los mandamientos divinos se ponen a un lado, la corrupción comienza a producir sus efectos degenerativos. Personalmente creo que el siguiente consejo bíblico está inspirado en los efectos negativos de las uniones matrimoniales de los “hijos de Dios” con las “hijas de los hombres”: “No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas? ¿Y qué concordia Cristo con Belial? ¿O qué parte el creyente con el incrédulo? ¿Y qué acuerdo hay entre el templo de Dios y los ídolos?” (2 Cor. 6:14-16).

Moisés, en su propio estilo literario, nos está diciendo que los “hijos de Dios” (los fieles, los cristianos de aquel entonces) comenzaron a hacer componendas con el mundo y a dejar de lado los mandamientos divinos que procuran resguardarnos del pecado; al comenzar a formar uniones matrimoniales con los paganos y a tener uniones sexuales libres con las hermosas “hijas de los hombres” (las hijas de los incrédulos), el conocimiento de Dios comenzó a desaparecer de la tierra y el mundo se llenó de tinieblas morales y espirituales que desencadenó en la destrucción del mundo antediluviano.

El AT continuamente advierte a los israelitas de no unirse con los paganos en casamientos, y siempre que desobedecieron, las consecuencias fueron devastadoras. Recuerden que fue precisamente este mal el que descarrió al rey Salomón (léase 1 Rey. 11:1-6); y fueron las hermosas “hijas de los hombres” lo que causó una ola de fornicación e inmoralidad tan grande en Israel en la fronteras de Canaán que murieron en un solo día 24 mil israelitas (léase, Núm. 25).

¿Creen ustedes que es casualidad que las modernas “hijas de los hombres” esté tan obsesionadas con la belleza física, sometiéndose a cirugías reconstructivas costosísimas y dolorosas con el solo objetivo de lucir esbeltas y bellas. Súmele a eso, las atractivas y seductoras vestimentas que usan para llamar la atención hacia su persona. Estas mujeres han construido un altar al dios de la belleza (algo que al final se desvanece como la neblina) y se han postrado ante él en adoración.

Creo que cuando dejamos que el texto bíblico se explique a sí mismo, nos ahorramos muchos problemas y malas interpretaciones. Y puesto que el mundo de hoy repite las mismas condiciones morales y espirítales que el mundo antediluviano (cf. Mat. 24), los “hijos de Dios” deben obedecer el siguiente consejo bíblico: “vosotros sois el templo del Dios viviente, como Dios dijo: Habitaré y andaré entre ellos, Y seré su Dios, Y ellos serán mi pueblo. Por lo cual, Salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, Y no toquéis lo inmundo; Y yo os recibiré, Y seré para vosotros por Padre, Y vosotros me seréis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso” (2 Cor. 6:16-18).

Que Dios te bendiga y te guarde.

4 comentarios en “Breve reflexión sobre los “hijos de Dios” de Génesis 6:2

  1. ¡Hola!

    Disculpe, pero si es como usted dice, no veo porqué habría que hacer diferencia entre los “hijos de Dios” y los demás Hombres.

    Ellos fueron los Vigilantes (lea el libro apócrifo de Enoc), una raza semejante a nosotros, y quienes están encarcelados en el centro de la tierra; y a quienes Cristo fue a predicar los 3 días que duró muerto. Los demonios que Cristo echó a los cerdos les pidieron no enviarlos a ese lugar.

    El diluvio destruyó esos seres, y sus espíritus están sobre la tierra; los cuales son los demonios.

    ¡Saludos!

    1. Saludos Kanopola.

      No creo que la tradición tomada de un libro apócrifo debe determinar lo que significa el pasaje de Génesis 6:1. Note que el texto (y lo destaqué eso claramente en mi comentario), dice: “Había gigantes en la tierra en aquellos días, y también después que se llegaron los hijos de Dios a las hijas de los hombres, y les engendraron hijos”. De manera que los “gigantes” referidos aquí ya existían antes de que “los hijos de Dios” se llegaron a las “hijas de los hombres”. Había gigantes ante y después.
      No podemos leer en el texto lo que no está allí. La tradición transmitida en el libro apócrifo de Enoc no es más que un reflejo de los deslices exegético que cometieron los judíos al interpretar el AT. Otro detalle que revela que son personas humanas está inferido por el mismo término “gigante”. La palabra hebrea que se traduce como “gigantes” (nefilim) en Génesis 6:4, puede provenir de la raíz nafal, y que los nefilim eran “violentos” o terroristas más bien que “gigantes” debido a su físico.

      Debemos dejar de lado las tradiciones que forzan el texto bíblico a sustentar cosas extravagentes que no tienen ninguna relación con las verdades distintivs del cristianismo.

      Nota: Sobre la predicación de cristo a los “espíritus encarcelado”, lease el siguiente artículo que hemos publicado en nuestro blog: La Predicación de Cristo a los Espíritus Encarcelados

      Gracias por participar en nuestro Blog.

  2. gracias por sus aportes estoy haciendo mi sermon y con la ayuda de Dios y la direccion de su Santo Espiritu espero que la iglesia de Dios sea edificada, mas por lo que Cristo hizo por salvarnos, recordemos que no era cualquier lugar donde estos hijos de Dios y los hijos de los hombres se reunian a hacer culto a los demonios, hay mucha tela que cortar, porque el monte Hebron? y porque Jesus justo fue a Cesarea de Filipo con sus discipulos para que formulara la pregunta quien dicen los hombres que es el Hijo del Hombre, el lugar y las circunstancias juegan un papel muy importante para comprender mejor el realato de Genesis 6, gracias me sirve de mucho sus valiosos comentarios.

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