“Y Aquél Verbo Fue Hecho Carne”*

Por: Hermes Tavera B. 

“Si queremos estudiar un problema profundo, fijemos nuestra mente en la cosa más maravillosa que jamás sucedió en la tierra o en el cielo: la encarnación del Hijo de Dios” (Manuscrito 76, 1903). Este artículo lo constituyen simplísimas reflexiones sobre el tema más profundo jamás tratado. Centraremos nuestro estudio en la interesante afirmación que aparece en el Evangelio de Juan: “Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad” (Juan. 1:14)

El Verbo es Dios:

El elemento principal de todo el texto es el Verbo (gr. logos). Todo cuanto se afirma allí se refiere a él. En realidad casi todo el primer capítulo de Juan habla del Verbo. Al inicio del Evangelio se nos dice que “en el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios” (Juan. 1:1).  Cualquier hecho que atribuyamos al Verbo debe de partir de la gran verdad de que el Verbo es Dios y siempre ha sido Dios. “Cristo era esencialmente Dios y en el sentido más elevado. Era uno con Dios desde toda la eternidad, Dios sobre todo, bendito para siempre […] existió desde la eternidad como una persona distinta, y sin embargo era uno con el Padre” (Mensajes Selectos, Tomo 1, pp. 290, 291)

El Verbo y la Carne

El texto nos dice que “el verbo (logos) fue hecho carne (sarx)”. En esta afirmación se unen dos conceptos: el Verbo y la Carne. Tomando en cuenta que la palabra carne refiere al hombre en tanto que material y perecedero (Juan 3:6; 6:63; 8:15; Rom. 8:3) el mensaje primario sería que Dios se hizo hombre en Cristo.

Sin embargo para determinadas corrientes del pensamiento griego en boga en tiempos del Apóstol estas eran dos ideas contradictorias. El logos se identificaba con lo bueno, racional, incorruptible y divino mientras que la carne (sarx) representaba lo malo, pecaminoso y corruptible. Era como si se dijera que “lo absolutamente bueno se hizo susceptible a lo malo”. “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él” (2 Cor. 5:21)

Para un lector judío la palabra logos guardaba una significación especial. El Verbo o logos  era equivalente a la Dabar o Palabra de Dios. Mediante la Dabar Dios  se comunicaba con el hombre. Esta Palabra “venía” sobre los profetas y los hacía recipientes del mensaje divino (Isa. 38:4; Jer. 1:11) Así la expresión “el verbo se hizo carne” significaba que lo que antes constituía el instrumento de comunicación (la Palabra) sería ahora el objeto de la comunicación (la carne). Es decir se salvaría la distancia entre Dios y el hombre pues Dios hablaría con el hombre desde la misma carne, a partir de un hombre, Cristo Jesús. “El trato entre el cielo y la tierra se había realizado por medio de Cristo; pero ahora que Jesús había venido ‘en semejanza de carne de pecado,’ el Padre mismo habló. Antes se había comunicado con la humanidad por medio de Cristo; ahora se comunicaba con la humanidad en Cristo” (El Deseado de Todas las Gentes, p. 91).

Algunos han asociado el concepto de logos no solo con la palabra Dabar sino también con Debir otra palabra derivada de la raíz común dbr. La palabra Debir puede ser traducida como “sala interior” y es traducida oscuramente en la versión Reina Valera en relación con el lugar santísimo (2 Sam 16:23; 1 Rey. 6:5,16,19; 8:6; Sal. 28:2). Debir se refiere a la palabra o veredicto divino revelado en la sala interior o lugar santísimo donde se manifestaba la gloria divina o santa Shekinah. Si esto es así, entonces la afirmación de que “el verbo se hizo carne” significa que el mensaje oculto, la gloria velada para los ojos comunes, se hizo visible en Cristo. “Él era la palabra de Dios: el pensamiento de Dios hecho audible” (Ibíd., p. 11). “Su divinidad fue cubierta de humanidad, la gloria invisible tomó forma humana visible” (Ibíd., p. 14)

El Verbo fue Hecho Carne

Debe notarse que el evangelista no dice que el Verbo se transformó en carne ni que la sustancia del Verbo se transmutó en la carne como podrían haber pensado los griegos. Dice simplemente que el Verbo “fue hecho” carne. El era realmente “carne” aunque sin dejar de ser “el Verbo”. La humanidad de Cristo era real. “Nuestro Salvador tomó la humanidad con todo su pasivo” (Ibíd., p. 92) “Cristo no tomó la naturaleza humana en forma aparente. La tomó de verdad.” (Mensajes Selectos, Tomo 1, p. 290)

Es interesante observar que la frase “fue hecho” (gr. Egueneto) es utilizada con otros objetos en el mismo capítulo 1 de Juan. En el versículo 3 se nos dice que “todas las cosas” fueron hechas (egueneto) por el Verbo. Y el versículo 6 dice enfáticamente que “el mundo por él fue hecho” (egueneto). El Verbo es el Creador, lo demás es hecho (egueneto) por él.

Sin embargo el texto dice que el “Verbo fue hecho (egueneto) carne”. El Hacedor “fue hecho” no en tanto que Verbo sino en tanto que carne. El sujeto se convirtió en objeto. El Creador se convirtió en criatura. “Aunque no podamos entenderlo, podemos creer que Aquel que hizo los mundos, por causa de nosotros se convirtió en un niño indefenso. (Mensajes Selectos, tomo 3, pp. 143-144)

Habitó Entre Nosotros

Al principio del capítulo se nos había dicho que el Verbo “estaba con Dios” (Juan 1:1). Ahora nos dice que este Verbo que “era en el principio con Dios” (Juan 1:2) dejó su lugar privilegiado al lado del Padre y quiso humillarse a vivir “entre nosotros”. Como un autentico Hijo prodigo dejó a su Padre y se fue a vivir entre los cerdos. Pero a diferencia del otro hijo prodigo no tenía de qué arrepentirse, por eso fijó su destino eterno con nosotros. Al final de los tiempos también el Padre vendrá a vivir “entre nosotros” (Apoc. 21:2)

La palabra traducida como “habitó” (gr. Eskenosen) deriva del sustantivo Skene que se refiere al tabernáculo o lugar de encuentro de Dios con el hombre (Heb. 8:2; Apoc. 15:5). La idea recuerda el mandato de Dios a Moisés en relación con la construcción del tabernáculo israelita. “Me harán un santuario y yo habitaré en medio de ellos” (Ex. 25:8). Los nómadas del desierto andaban con sus tiendas o carpas a las espaldas y las desmontaban en el lugar que encontraban propicio para descansar. Al expresar su deseo de que se le construyera un tabernáculo Dios se presenta como alguien quien realmente desea tomarse un descanso a nuestro lado. Dios le llama al tabernáculo el lugar de su “reposo” (2 Cron. 6:41; Sal. 132:8,14; Isa. 66:1) Cuando el Evangelista nos dice que Cristo “habitó entre nosotros” lo está presentando como un forastero errante que ha decidido descansar y colocar su carpa junto a la nuestra. “Así Cristo levantó su tabernáculo en medio de nuestro campamento humano. Hincó su tienda al lado de la tienda de los hombres, a fin de morar entre nosotros y familiarizarnos con su vida y carácter divinos.” (El Deseado de Todas las Gentes, p.14) Pero a diferencia del nómada del desierto, Jesús no habita con nosotros de manera temporal. El vino a quedarse con nosotros para siempre. “Al tomar nuestra naturaleza, el Salvador se vinculó con la humanidad por un vínculo que nunca se ha de romper. A través de las edades eternas, queda ligado con nosotros” (Ibíd.,, p. 17)

Jesús es el verdadero “tabernáculo” de Dios. Él es el punto de encuentro entre el hombre y Dios. “En Cristo, la familia de la tierra y la familia del cielo están ligadas” (Ibíd., p. 17) ¡Qué maravilla! Dios está a nuestro lado. “Desde que Jesús vino a morar con nosotros, sabemos que Dios conoce nuestras pruebas y simpatiza con nuestros pesares” (Ibíd., p. 15)

Y Vimos su Gloria

De nada valía que los israelitas construyeran un santuario. Lo importante era que Dios aceptara colocar su gloria sobre este. “Allí me reuniré con los hijos de Israel; y el lugar será santificado con mi gloria.” (Exo. 29:43) Había una serie de requisitos para asegurar que la gloria de Dios se manifestara en el tabernáculo. “Entonces Moisés dijo: Esto es lo que mandó Jehová; hacedlo, y la gloria de Jehová se os aparecerá” (Lev. 9:6). Los sacrificios que aseguraban el perdón y la aceptación eran ofrecidos sobre el tabernáculo en el cual reposaba la gloria de Dios. Un tabernáculo “lleno de gracia”. Un tabernáculo donde los hombres pueden encontrar el perdón. Como el israelita que corría al tabernáculo con su sacrificio antes que la gloria de Dios se retirara del mismo, así nosotros “al ver su gloria”, la gloria que reposa sobre Cristo, corremos al trono de la gracia “para alcanzar misericordia y… gracia en el oportuno socorro” (Heb. 4:16).

Lleno de Gracia y de Verdad

Se nos dice que el Verbo que habitó entre nosotros estaba “lleno de gracia y de verdad” (Juan. 1:14). Ya hemos visto cómo la gracia provista en el santuario dependía de la permanencia de la gloria divina en él. Aquí se nos habla de un tabernáculo lleno de gracia, es decir de la gloria divina. Esto recuerda algunos episodios ocurridos en el santuario israelita. Cuando Moisés terminó de construir el santuario (Ex. 40:33) “una nube cubrió el tabernáculo de reunión, y la gloria de Jehová llenó el tabernáculo” (Ex. 40:34). Lo mismo ocurrió en el momento en que Salomón terminó las palabras de dedicación del templo. “Cuando Salomón acabó de orar, descendió fuego de los cielos, y consumió el holocausto y las víctimas; y la gloria de Jehová llenó la casa” (2 Cron. 7:1).

A diferencia de los demás pueblos, los israelitas no limitaban a Dios exclusivamente a sus lugares de culto. Cuando Salomón construyó el templo, preguntó: “Pero ¿es verdad que Dios morará sobre la tierra? He aquí que los cielos, los cielos de los cielos, no te pueden contener; ¿cuánto menos esta casa que yo he edificado?” (1 Rey. 8:27. cf. 2 Cron. 2:6; Isa. 66:1). Sin embargo, los israelitas eran conscientes de la promesa “me harán un santuario y yo habitaré en medio de ellos” (Éxo. 25:8). Esta presencia divina no era limitada. No era una parte de Dios la que llenaba el santuario, era la plenitud de Dios. No obstante eso, misteriosamente Dios podía simultáneamente llenar con su gloria al Universo (Isa. 6:3). Esta paradoja la presenta el profeta Isaías. “Porque así dijo el Alto y Sublime, el que habita la eternidad, y cuyo nombre es el Santo: Yo habito en la altura y la santidad, y con el quebrantado y humilde de espíritu” (Isa. 57:15). Con seguridad los israelitas podían mirar su humilde tabernáculo y decir que la majestad del cielo, se había humillado, había condescendido a morar en ese santuario. Lo que no cabe en el Universo puso  su plenitud en esa humilde tienda.

Aquí está preanunciado el misterio de la encarnación. La majestad del cielo, “se humilló a sí mismo” y se autolimitó a un humilde cuerpo humano (Fil. 2:5-8). Cristo Jesús es un tabernáculo lleno de la gloria de Dios, “lleno de gracia y de verdad”.

La Plenitud de Dios

La palabra “lleno” (gr. pleres) de Juan 1:14 guarda estrecha relación con la palabra “plenitud” (gr. pleromatos) que aparece dos versículos más adelante (Juan 1:16). Cristo está lleno de Dios, por lo tanto todo lo que necesitamos de Dios lo encontramos en Cristo. “Porque de su plenitud tomamos todos, y gracia sobre gracia” (Juan 1:16).

Esta idea de la plenitud de Dios en Cristo es ampliada por el Apóstol Pablo. “Por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud” (Col. 1:19). En la misma carta se aclara que se está refiriendo a la “plenitud de la Deidad” (Col. 2:9). Todo lo que es Dios está en Cristo. Pero la idea de Pablo es más asombrosa “En él habita toda la plenitud de la Deidad corporalmente” (Col. 2:9) Toda la divinidad reside, en su plenitud, completamente, en un cuerpo humano, el de Cristo Jesús. “El cielo está incorporado en la humanidad” (DTG:17). “Indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad: Dios fue manifestado en carne” (1 Tim. 3:16).

Ya vimos que el Verbo Creador se convirtió en criatura al hacerse “carne”. La Divinidad, de la que el mismo Verbo, Cristo Jesús, participa, formó un cuerpo humano para Cristo. “Por lo cual, entrando en el mundo dice: Sacrificio y ofrenda no quisiste; más me preparaste cuerpo” (Heb. 10:5). La divinidad preparó un cuerpo para Jesús. Fue así como el Verbo fue hecho carne. Entonces “agradó al Padre que en él (en Cristo) habitase toda plenitud” (Col. 1:19). Así la “plenitud de la Deidad” habitó en Cristo “corporalmente” (Col. 2:9).

Mientras que el israelita asegura que “la plenitud de Dios cabe en el tabernáculo” el cristiano puede decir que “la plenitud de Dios está en Cristo”. ¡Misterio de los misterios! La plenitud de la Divinidad, toda la divinidad reside en el cuerpo de Cristo.

Pero el razonamiento de Pablo va más lejos. Nos asegura que Cristo puede “habitar por la fe en nuestros corazones” (Efe. 3:17) y que nosotros también podemos ser “llenos de toda la plenitud de Dios” (Efe. 3:19). Si esto ocurre seremos “capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura” (Efe. 3:18). Aquí el Apóstol nos da una serie de dimensiones: anchura, altura, longitud y profundidad. ¿A qué se refieren esas dimensiones? Tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento lo que es estrictamente medido es el tabernáculo (Ex. 27:9-19; 30:2; Eze. 40; Apoc. 11:1) De modo que es posible que en este texto estemos tratando igualmente la idea del tabernáculo.

Un israelita podía mirar el tabernáculo, tomar todas sus medidas y luego decir: “mi Dios cabe aquí”. Los discípulos de Cristo al mirar a Jesús de Nazaret podían decir: “la plenitud de la Deidad cabe en el cuerpo de ese hombre”. Pero el cristiano puede decir todavía algo más: “la plenitud de Dios está en Cristo y Cristo habita por la fe en mi corazón, por lo tanto, la plenitud de la Deidad, todo Dios, cabe en mi”. Yo no conozco las dimensiones del Universo. Me es imposible medir a Dios. Sin embargo cuando Dios condesciende morar en mi vida, cuando su plenitud habita en mi, puedo “comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura” (Efe. 3:18) de Dios, pues el cabe, entero, en mi corazón.

Este es el verdadero misterio “Cristo en vosotros, la esperanza de gloria” (Col. 1:27). Que el Verbo encarnado pueda hacer su morada en nuestras vidas.

*Publicado con permiso del Autor.

 

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2 thoughts on ““Y Aquél Verbo Fue Hecho Carne”*

  1. Comparto con ustedes mi Análisis y Estudio en Base a Las Sagradas Escrituras, con relación al tema de que Cristo es El Verbo hecho carne.

    Quiero aclarar de antemano que no me gusta usar los nombres que los Hombres han transliterado y traducido del Tetragramaton y de Cristo, por lo que uso “YHVH – [El Altísimo]” para referirme al Altísimo, y “Cristo” para mi Señor y Salvador.

    Vive YHVH – [El Altísimo] que llevará siempre la Luz de Su Verdad a todos los que lo busquen de corazón; para salvarlos y darles Vida Eterna. Tenga su Biblia a mano, y prepárese para que corrobore cada cita. Puede hacerlo desde el contexto o como quiera, porque La Verdad ha de salir a la luz aunque la pongan de cabeza.

    Antes, quiero aclarar que el término “Dios” es usado para referirse al “Dios de dioses” (El-Elohim), pues esto es un título y no un nombre propio.

    Ahora les dejaré las citas Bíblicas que corroboran que Cristo es El Verbo hecho carne:

    Algunas las entenderán mejor cuando lean las preguntas que les puse casial final del estudio, y aclaro que dejé el término de “Dios” en algunas citas, para mejor entendimiento del tema. Aclaro también que las citas son de la Biblia RVG:

    Cristo estaba antes de la creación

    Considerando que la creación ha tenido “preexistencia” en la mente de YHVH – [El Altísimo], empezamos por preguntar: ¿Dónde estaba Cristo antes de la creación y antes de venir al mundo? leamos que dice La Escritura:

    1. – “Y dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree sobre los peces del mar, sobre las aves de los cielos, sobre las bestias, sobe toda la tierra, y sobre todo reptil que se arrastra sobre la tierra.” – Génesis 1:26.

    Respuesta a la cita: aquí podemos leer claramente que “Dios” dijo “hagamos” y “a nuestra”, hablando en plural, pero es Cristo quien ejecuta la creación como lo veremos más adelante.

    2. – “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Éste era en el principio con Dios. Todas las cosas por Él fueron hechas, y sin Él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.” – Juan 1:1-3.

    R. Aquí nos confirma La Escritura que Cristo es el Verbo de Dios y que estaba con él y que era “Dios”. Y nos dice también que por Él fueron hechas todas las cosas.

    3. – “Y el Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.” – Juan 1:14.

    R. Aquí leemos que ése Verbo, fue hecho carne, y que su gloria era como del unigénito del padre. Entienda que YHVH – [El Altísimo] tiene criaturas y que no a todas les llama Hijos, pero lo entenderán más adelante.

    4. – “Y estaba vestido de una ropa teñida en sangre; y su nombre es llamado EL VERBO DE DIOS.” – Apocalipsis 19:13.

    R. Aquí nos confirma La Escritura nueva vez, que Cristo es ése Verbo del que nos habló Juan que fue hecho carne; ya que es quien tiene ese nombre y quien viene a reinar por mil años.

    5. – “Y otra vez, cuando introduce al Primogénito en el mundo, dice: Y adórenle todos los ángeles de Dios.” – Hebreos 1:6.

    R. Aquí leemos claramente que YHVH – [El Altísimo] introdujo su Hijo en el mundo, por lo que no nos dice que fue creado aquí ni que era Él el que venía, sino que introdujo Su Hijo. Y para uno introducir algo en un sitio, tenemos que tener lo que vamos a introducir.

    6. – “Yo Cristo he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias. Yo soy la raíz y el linaje de David, y la estrella resplandeciente de la mañana.” – Apocalipsis 22:16.

    R. Cristo nos dice que él es la raíz y el linaje de David, dando a entender lo que les expliqué en el estudio sobre la naturaleza humana y descendiente de Cristo; cuando fue concebido en María por medio del Espíritu Santo.

    7. – “Porque por Él fueron creadas todas las cosas, las que hay en el cielo, y las que hay en la tierra, visibles e invisibles, sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por Él y para Él.” – Colosenses 1:16-17.

    R. Aquí nos dice nueva vez que todas las cosas fueron creadas por Cristo. Lo que nos confirma lo que les dije en los puntos 1 y 2.

    8. – “pues el Padre mismo os ama, porque vosotros me amasteis, y habéis creído que yo salí de Dios. Salí del Padre, y he venido al mundo; otra vez dejo al mundo y voy al Padre.” – Juan 16:28-29.

    R. Cristo nos confirma que salió del Padre y que iba de nuevo al Padre, haciendo entender que YHVH – [El Altísimo] estaba en su trono y no en la tierra. Aunque sabemos que Él puede estar donde quiera.

    9. – “de quienes son los padres, y de los cuales vino Cristo según la carne, el cual es Dios sobre todas las cosas, bendito por siempre. Amén.” – Romanos 9:5.

    R. Cristo es “Dios” sobre todas las cosas como nos dice en esta cita, porque él es Rey de Reyes y Señor de Señores.
    10. – “Porque en Él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad,” – Colosenses 2:9.

    R. En Cristo habita la plenitud de la Deidad; porque el Espíritu Santo de YHVH – [El Altísimo] mora en Cristo.
    11. – “Felipe le dice: Señor, muéstranos al Padre, y nos basta. Cristo le dice: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y aún no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: Muéstranos al Padre? ¿No crees que yo soy en el Padre, y el Padre en mí? Las palabras que yo os hablo, no las hablo de mí mismo; sino que el Padre que MORA en mí, Él hace las obras. Creedme que yo soy en el Padre, y el Padre en mí; de otra manera, creedme por las mismas obras.” – Juan 14:8-11.

    R. Aquí Cristo nos hace una buena aclaración con relación al Padre, ya que nos dice que el Padre MORA en Él, porque en Cristo mora el Espíritu Santo de YHVH – [El Altísimo]. Por eso aclara que Él es en el Padre, mas no dice que él es el Padre. Por tanto, el que lo ha visto a Él ha visto al Dios Padre.

    12. – “Aguardando aquella esperanza bienaventurada, y la manifestación gloriosa del gran Dios y Salvador nuestro, Cristo,” – Tito 2:13.

    R. Aquí nos muestra La Escritura que a Cristo se le llamaba “Dios” y Salvador, por lo que el título de “Dios” no se usa solamente para referirse al Padre.

    13. – “Y sabemos que el Hijo de Dios ha venido, y nos ha dado entendimiento para conocer al que es verdadero; y estamos en el verdadero, en su Hijo Cristo. Éste es el verdadero Dios, y la vida eterna.” – 1 Juan 5:20.

    R. Aquí nos dice claramente que el Hijo del Dios Padre ha venido, o sea, para que Cristo pudiera venir como Hijo, tuvo que haber sido Hijo, y lo verán en la siguiente cita.

    14. – “Porque ¿a cuál de los ángeles dijo Dios jamás: Mi Hijo eres tú, yo te he engendrado hoy, y otra vez: Yo seré a Él Padre, y Él me será a mí Hijo?” – Hebreos 1:5.

    R. Como pueden leer, YHVH – [El Altísimo] jamás dijo a sus ángeles que eran sus Hijos, pero a Cristo sí lo llamó Hijo. Aunque en el libro de Job encontramos que los Hijos de Dios subían a su presencia, pero recuerden que Dios tiene muchos tipos de criaturas que no son ángeles (nosotros por ejemplo), y que las puede llamar sus Hijos; pues Él sabrá las cualidades que han de tener. Además, los Hombres desde siempre hemos considerado a los ángeles como seres hijos de Dios, y en Génesis 6 también se confirma este asunto.

    15. – “Más al Hijo dice: Tu trono, oh Dios, por siempre jamás: Vara de equidad es el cetro de tu reino. Has amado la justicia, y aborrecido la maldad; Por lo cual te ungió Dios, el Dios tuyo, con óleo de alegría más que a tus compañeros.” – Hebreos 1:8-9.

    R. Miren como YHVH – [El Altísimo] le dice “Dios” a su Hijo. Y dice que el Dios de Cristo lo ungió.O sea, El Dios Padre unge al Dios Hijo.

    16. – “el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo hecho la expiación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas,” – Hebreos 1:3.

    R. Aquí nos confirma nueva vez La Escritura que Cristo hizo todas las cosas y que fue y se sentó al lado de YHVH – [El Altísimo], el Dios Padre.

    17. – “el cual, siendo en forma de Dios, no tuvo por usurpación el ser igual a Dios; sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y hallado en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.” – Filipenses 2:6-8.

    R. Aquí leemos que Cristo tenía forma de Dios, pero que se despojó de ella para tomar forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y dice que hallado en esa condición de hombre, se humilló a sí mismo. Y todo para darnos Vida Eterna.

    18. – “El cual es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda criatura.” – Colosenses 1:15.

    R. Aquí nos dice que Cristo es la Imagen del Dios viviente, y que es el primogénito de toda criatura. Pero esto no se puede mal interpretar como que fue el primero de la creación, porque Cristo ya existía entes de la creación, como le leeremos en la siguiente cita.

    19. – “Y Él es antes de todas las cosas, y todas las cosas por Él subsisten;” – Colosenses 1:17.

    R. Aquí podemos leer que Cristo es antes de todas las cosas, por lo que ahora tenemos claro que el texto del versículo 15 no se refiere a las criaturas de la creación. Además, si Cristo es el Creador de todas las cosas, este no pudo haberse creado él mismo.

    20. – “Y nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo, el Hijo del Hombre que está en el cielo.” – Juan 3:13.

    R. Aquí nos confirma La Escritura que Cristo subió al cielo del cual bajó; y que ahora está de nuevo al lado del Padre.

    21. – “Besad al Hijo, para que no se enoje, y perezcáis en el camino, cuando se encendiere un poco su furor. Bienaventurados todos los que en Él confían.” – Salmos 2:12.

    R. En el libro de los Salmos encontramos que nos habla de antemano del Hijo de YHVH – [El Altísimo].

    22. – “Mas Jesús callaba. Y el sumo sacerdote respondiendo, le dijo: Te conjuro por el Dios viviente, que nos digas si eres tú el Cristo, el Hijo de Dios.” – Mateo 26:63.

    R. Aquí encontramos algo interesante, y es que el sumo sacerdote tenía conocimiento del Hijo de YHVH – [El Altísimo], porque de él ya estaba Escrito hace mucho tiempo, y es a quien esperaban, pero no creyeron que era Cristo en ese entonces. O sea, tenían conocimiento de que había un Hijo de Dios.

    23. – “y todos bebieron la misma bebida espiritual; porque bebían de la Roca espiritual que los seguía, y la Roca era Cristo.” – 1 Corintios 10:4.

    R. Aquí confirmamos que Cristo estuvo también con Moisés en el desierto y los guiaba. O sea, antes de haber sido concebido por medio del Espíritu Santo.

    24. – “Yo y mi Padre uno somos.” – Juan 10:30.

    R. Aquí encontramos que Cristo dijo que Él y su Padre son uno, pero no dice que Él era el Padre. Se refiere a lo espiritual; porque así mismo dice que todos seremos uno como dice en Juan 17:11.

    25. – “ahora, oh Padre, glorifícame tú contigo mismo, con la gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese.” – Juan 17:5.

    R. Aquí leemos de forma más clara que Cristo le dijo a YHVH – [El Altísimo] que lo glorificara con la gloria que ya el tuvo con él ANTES que el mundo fuese, o sea, antes de la creación del mundo.

    Podemos ser Hijos Espirituales del Dios Padre como lo es Cristo

    1. – “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios. Los cuales son engendrados, no de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.” – Juan 1:12-13.

    R. Aquí podemos leer, y eso ya lo sabíamos, que cualquier Hombre nacido de mujer, puede hacerse Hijo del Dios Padre por medio del Bautismo en el Nombre de Cristo.

    2. – “Bienaventurados los pacificadores; porque ellos serán llamados hijos de Dios.” – Mateo 5:9.

    R. los pacificadores serán llamados Hijos de Dios.

    3. – “Porque no pueden morir ya más; porque son iguales a los ángeles, y son hijos de Dios, siendo hijos de la resurrección.” – Lucas 20:36.

    R. Los que resuciten en la venida de Cristo no podrán morir jamás espiritualmente, porque son Hijos de Dios, siendo hijos de la resurrección. Pero los que no salgan airosos del Juicio de YHVH – [El Altísimo] tampoco morirán; pero estarán muertos espiritualmente por siempre.

    4. – “Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, los tales son hijos de Dios.” – Romanos 8:14.

    R. Todos los que reciben el Espíritu Santo de YHVH – [El Altísimo] quedan sellados como sus Hijos Espirituales. Por lo que también serán guiados por YHVH – [El Altísimo] por medio de ese Espíritu que mora en ellos.

    Cristo recibe adoración como un Dios; el Dios Hijo

    En estas citas podemos leer que Cristo fue adorado como un Dios:

    1. – “Y cuando le vieron, le adoraron, más unos dudaban.” – Mateo 28:17.

    2. – “Y Tomás respondió, y le dijo: ¡Señor mío, y Dios mío!” – Juan 20:28.

    3. – “Y ellos, habiéndole adorado, se regresaron a Jerusalén con gran gozo;” – Lucas 24:52.

    4. – “Y él dijo: Creo, Señor; y le adoró.” – Juan 9:38.

    Pregúntese si YHVH – [El Altísimo] o el mismo Cristo estarían de acuerdo con que le hicieran ese tipo de cosas.

    Su venida ya fue profetizada

    Ya sabemos de antemano que su venida había sido profetizada, pero para corroborar su título de “Dios”, leamos lo siguiente:

    1. – “Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado; y el principado será sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz.” – Isaías 9:6.

    R. Aquí leemos claramente que nos dice el profeta que sería llamado “Dios fuerte”. Y aquí no se está refiriendo al Dios Padre.

    2. – “Besad al Hijo, para que no se enoje, y perezcáis en el camino, cuando se encendiere un poco su furor. Bienaventurados todos los que en Él confían.” – Salmos 2:12.

    R. Aquí nueva vez nos habla del Hijo de YHVH – [El Altísimo].

    Ahora hágase las siguientes preguntas

    a) ¿Se equivocaron los primeros cristianos al llamar “Dios” a Cristo y al adorarlo?

    b) ¿Se equivocaron los Apóstoles al creer que Cristo es el Creador de todas las cosas como nos dicen en Colosenses 1:16, o es solo Dios el Creador de todas las cosas? pues Él mismo dice en Génesis “hagamos” al Hombre a “nuestra” imagen y conforme a “sus” (la de ellos) semejanzas (Génesis 1:26).

    c) ¿Acaso puede Cristo crear almas y meterlas en cuerpos; y no podrá ser enviado al mundo e introducirse en uno?

    d) ¿Puede algún judío aceptar ser adorado como a un Dios como lo hizo Cristo?

    e) ¿Se equivocaron los Apóstoles al escribir que Tomás dijo a Cristo “¡Dios mío!”?

    f) ¿Se equivocaron los Apóstoles al escribir que YHVH – [El Altísimo] pudo concebir a Cristo en María por medio del Espíritu Santo y también engendrar hijos espirituales (que no tienen la voluntad de la carne) por medio del mismo Espíritu, o hay cosa imposible para YHVH – [El Altísimo]?

    g) ¿Se estaba Cristo hablando a sí mismo al orar?

    h) ¿Murió “Dios” por 3 días al morir Cristo en la cruz?

    Conclusión

    Como pudieron corroborar con La Escritura y como creyentes en YHVH – [El Altísimo] y en las palabras de sus Apóstoles que somos, podemos ahora tener más fe; ya que toda persona con sentido común y un poco de lógica humana, puede ver y entender que si los Apóstoles eran creyentes en La Escritura de los profetas, y le llamaban Dios a Cristo; siendo éste su Hijo, podemos entonces estar más confiados en que esa Gran Verdad debemos guardarla y defenderla en nuestros corazones hasta la muerte.

    Pido a todo creyente que busque La Verdad de La Escritura, que tenga bastante cuidado sobre las versiones de las Biblias, porque hay mucha gente con malas intenciones, que buscan defender sus doctrinas tradicionales y erradas, sin importarles el valor original y la intención de los primeros escritores; y principalmente, la salvación de las almas.

    Busque Las Escrituras del Antiguo Testamento en Hebreo y el Nuevo Testamento en Griego, para que corrobore personalmente lo que nos han trasmitido originalmente los antiguos, y no lo que los Hombres ajustan y acomodan a sus conveniencias y creencias religiosas y dogmáticas.

    Espero que les haya quedado un poco más claro este tema y que puedan ayudar a otros a entenderlo mejor, para la gloria de YHVH – [El Altísimo].

    Gloria al Eterno por siempre, amén.

    Muchas gracias y que la gracia y la paz de YHVH – [El Altísimo] esté con ustedes.

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