¿Contradicciones en los Evangelios? -I

Por: Héctor A. Delgado

Pregunta: “¿Cómo puede explicar el hecho de que Juan relata la purificación del templo al principio del evangelio, y Mateo, Marcos y Lucas la relatan casi al final? ¿Hay una contradicción entre los evangelios en esta cronología?”

Respuesta: Si bien parece correcto decir (y de esto hay evidencia suficiente), que los evangelios no  siempre presentan un orden cronológico exacto de los eventos que narran, no deberíamos apresurarnos de señalar “contradicciones” en cada caso. Algunos detalles no son más que “contradicciones” aparentes, que, cuando se analizan detenidamente no presentan ningún problema. Es cierto que existen diferentes formas de acercamiento al texto sagrado, pero independientemente el método que usemos (conscientes o inconscientemente) debe primar la razón santificada y una actitud reverente hacia la revelación escrita.

El caso que nos ocupa (la purificación del templo) posiblemente tenga una explicación que supera la simple acusación de inexactitud cronológica. Veamos algunos detalles que aportan algunos eruditos al respecto.

Thomas D. Lea nos dice que “no es imposible […] que Jesús comenzara y concluyera su ministerio con una protesta contra la codicia materialista de los líderes del templo. A favor del orden juanino apoyando dos limpiezas, está la aparición de una definida conexión de tiempo entre los eventos de Juan 2:11 y 2:13” (El Nuevo Testamento, su trasfondo y su mensaje, [Editorial Mundo Hispano, 2000], p. 188).

Por su lado, William Barclay, nos dice que la propuesta de las dos purificaciones “no resulta muy convincente”. Pero añade claramente que “no hay aquí ninguna contradicción […] No debemos hablar de contradicciones entre el Cuarto Evangelio y los otros tres, sino usarlos a los cuatro para tener una información lo más completa posible de la vida de Jesús” (Comentario al Nuevo Testamento, [Editorial Clie, 1999], p. 394). Luego de señalar que “el suceso encaja mucho mejor al final del ministerio de Jesús” nos dice que “si tenemos que escoger entre la cronología de Juan y la de los otros tres evangelistas, debemos escoger la de estos” (Ibíd.).

Barclay sella su posición al decirnos: “Debemos tener siempre presente que Juan […] tiene más interés en la verdad que en los detalles. No era su propósito escribir una biografía cronológica […]”. Luego nos refiere que es probable que Juan estuviera recordando la profecía de Malaquías 3:1-4. De ahí que nos sigue diciendo: “Su interés principal (el de Juan) no era contar cuándo limpió Jesús el templo, sino que de hecho lo hizo como estaba profetizado del Mesías prometido”.

Sin embargo, estos argumentos aunque parecen concluyentes, no lo son necesariamente. Veamos:

Según la cronología adoptada por el Comentario Bíblico Adventista, la primera purificación mencionada en el evangelio de Juan “ocurrió en la primavera (marzo-mayo) del año 28 d. C., al comienzo de la primera parte del ministerio de Jesús en Judea”.

“Puesto que Jesús entró en los atrios del templo en las últimas horas del domingo, después de su entrada triunfal en Jerusalén […], y puesto que el relato evangélico no deja bien en claro la transición entre esta visita al templo y la visita del día siguiente, algunos han pensado que la purificación del templo ocurrió en domingo, inmediatamente después de la entrada triunfal en la ciudad. El hecho de que Mateo no siga un estricto orden cronológico al relatar la maldición y el marchitamiento de la higuera […], también ha tendido a oscurecer el orden de los acontecimientos. La narración presentada en Marcos sigue un orden más estrictamente cronológico.  Por eso puede entenderse que la segunda purificación del templo ocurrió en lunes” (Tomo V, pp. 459, 460). Aquí se hace evidente la necesidad de más de un evangelio, pues lo que no puede ser determinado por el análisis de la narración de uno, puede ser hecho por el análisis del otro.

Esta es la misma línea de pensamiento seguida por el erudito William Hendriksen en su Comentario al Nuevo Testamento (El Evangelio Según San Marcos, [Libros Desafíos, 1998], segunda edición, p. 450). En su Comentario de Juan 2:15 y 16 declara que Mateo 21:12 hace referencia a una “segunda purificación del templo” (El Evangelio Según San Juan, [Libros Desafíos, segunda edic. 1998], p. 131).

Leamos su opinión en su Comentario de El Evangelio Según San Marcos: “Este sorprendente suceso registrado por los tres evangelistas [Mateo, Marcos y Lucas], ocurrió el lunes de la semana de la Pasión, después de la maldición de la higuera”.

De manera que, la evidencia presentada por estos eruditos (similar a la de Thomas D. Lea y contraria a la opinión de Barclay), sugiere dos purificaciones separadas. La primera acaecida en marzo-mayo del año 28 d. C., “al comienzo de la primera parte del ministerio de Jesús en Judea”, y la última, “el lunes de la semana de la pasión”.

La observación, entonces, de Thomas D. Lea resulta esclarecedora al decir que es posible que “Jesús comenzara y concluyera su ministerio con una protesta contra la codicia materialista de los líderes del templo”.

Estas conclusiones son el resultado de un análisis más detallado de la evidencia bíblica que por causa de espacio no hemos citado aquí, pero resumen perfectamente bien nuestra posición al respecto.

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