Apuntes de Clase: Reflexiones Sobre Génesis 50:20

La Soberanía Divina en la Vida de José

Por: Héctor A. Delgado

Nota:Estos breves comentarios constituyen mis reflexiones sobre algunos aspectos teológicos que considero de interes en mis lecturas de los materiales de textos asignados por la universidad donde curso mi lecenciatura en teología.

El texto de Génesis 50:20 constituye una clara referencia a la soberanía divina en relación con su descendencia escogida, su pueblo. Constituye además una confesión de fe por parte de José al percibir la infinita sabiduría de Dios al guiar todos los acontecimientos que rodearon su vida para la sabia ejecución de sus propósitos. Nada escapa a la sabiduría divina y nada está fuera del control soberano de Dios. El texto en cuestión dice: “Es verdad que ustedes pensaron hacerme mal, pero Dios transformó ese mal en bien para lograr lo que hoy estamos viendo: salvar la vida de mucha gente” (NVI).

Este pasaje revela además la mente reflexiva de José. Como objeto de grandes pruebas había meditado profundamente sobre los acontecimientos que había dando forma a su vida desde el día en que fue vendido como esclavo hasta aquel momento. Es natural pensar (porque a todos nos ocurre en nuestra experiencia espiritual) que en muchas ocasiones este siervo de Dios deseó encontrar una explicación lógica para los frustrantes hechos que lo habían afectado desde su juventud. Y aunque pudiera identificar el odio, la envidia y los celos como las causas principales que motivaron las acciones de sus hermanos contra él, aun así quedaba la inquietante pregunta: “¿Por qué lo hicieron? Yo era su hermano, ¡y uno de los menores!” Pero las cosas habían cambiado, José veía la providencia divina obrando a su favor, incluso convirtiéndolo en un gran Señor en Egipto (la capital del mundo de aquel entonces). Ahora podía entender una realidad que bajo otra circunstancia no había percibido. Este parece ser el propósito de las pruebas.

Pero dejando a un lado los posibles sentimientos encontrados de José, concentrémonos en el interesante tema de la soberanía divina en relación con las elecciones y las determinaciones humanas (sean buenas o malas), especialmente la de este siervo de Dios.

Al analizar la declaración de José somos confrontados con uno de los temas que más debates teológicos ha generado en el cristianismo. La realidad bíblica de la soberanía divina, ¿implica que sin importar las decisiones que yo tome, el Plan divino siempre terminará imponiéndose? ¿Cómo entender nuestra parte en el Plan de Dios sin vernos como meros autómatas a quienes la omnipotencia divina mueve a un objetivo preestablecido? Si Dios es soberano en forma absoluta (y no hay duda de que lo es), ¿cómo afecta esa realidad mis decisiones personales? No hay duda de que estamos ante una paradoja bíblica. Y como bien expresó un erudito cristiano “las paradojas no se descifran, no se explican. No es asunto de entenderlas, sino que es necesario reconocer su naturaleza y mantener los distintos polos en tensión. Al querer explicarlas, siempre se destruyen”.

Lo primero que debemos notar es que Génesis 50:20 no constituye una isla aparte de todo el contenido de las Escrituras. Debe ser estudiado en su contexto siguiendo el principio de que la Escritura constituye su propio intérprete. Esta declaración de José no debe aislarse de las palabras de “consolación” que diera a sus hermanos en más de una ocasión (v. 21). La primera vez que José declaró la acción de la providencia y la soberanía divina en relación a su llegada a Egipto se encuentra en el capítulo 45 de Génesis. “Ahora, pues, no os entristezcáis, ni os pese de haberme vendido acá; porque para preservación de vida me envió Dios delante de vosotros”. José reconoció el propósito de Dios en todo lo que le había ocurrido. En el verso 7, fue más categórico: “Por eso Dios me envió delante de ustedes: para salvarles la vida de manera extraordinaria y de ese modo asegurarles descendencia sobre la tierra” (NVI). Al proteger y bendecir milagrosamente a José, Dios estaba asegurando la sobrevivencia de su pueblo elegido. Estas acciones divinas estaban destinadas a garantizar las promesas hechas a Abrahán, Isaac y Jocob: Una gran “descendencia sobre la tierra”.

Así mismo, el libro de Génesis nos presenta la otra cara de la moneda: Las acciones egoístas de los hermanos de José y sus pensamientos homicidas contra él. Esta realidad histórica contrasta con la declaración: “Dios me envió delante de ustedes”. ¿Quién envió a José a Egipto realmente? ¿Dios o sus hermanos motivados por su envidia? Podemos responder que los dos. Pero solo en este sentido: El drama que tuvo lugar en el seno de la familia de Jacob en relación con sus hijos no fue un drama montado (como un acto teatral) para llenar un espacio en la historia de esta familia. Esto ocurrió realmente y Dios no fue responsable de las pecaminosas decisiones que llevaron a estos hombres a realizar semejante crimen contra su hermano menor. “Todo aquel que aborrece a su hermano es homicida” (1 Jn. 3:15). Tampoco constituyó un montaje el dolor experimentado por Jacob. Por otro lado, Dios “envió a José” a Egipto solo en el sentido de que Él permitió aquel dramático accidente y luego dirigió, “encaminó” (VRV 1960), o sencillamente como dice la NVI “transformó ese mal en bien”. Solo Él puede hacerlo en su infinita sabiduría.

Permítanme destacar aquí la última parte del texto en estudio: “[…] pero Dios transformó ese mal en bien para lograr lo que hoy estamos viendo: salvar la vida de mucha gente”. Creo que este pasaje habla no solo de la soberanía divina, también habla del amor “ágape” de Dios (“que no busca lo suyo propio”). Y es algo que José percibió claramente. Creo que la declaración “mucha gente” no solo hace referencia a la descendencia de José, sino también a todos los pueblos que fueron beneficiarios de las provisiones de Egipto. Esto estaría en armonía con el propósito original de Dios de bendecir a través de la descendencia de Abrahán a “todas las familias de la tierras” (Gén. 12:3, etc.).

La sabiduría divina encontró un medio para reorientar la vida de su siervo en medio del dolor y de la incertidumbre. De igual manera, el poder divino encontró, a pesar de las malas decisiones humanas, una manera de fortalecer y sostener a José en medio de la tragedia. Además, la justicia divina vindicó la fe y lealtad de José. Todo esto está implicado en la declaración: “Dios lo encaminó a bien […]”.

Los autores del Nuevo Comentario Bíblico Hispano, percibieron también la realidad que hemos expresado hasta aquí: “Dios controla los hechos humanos, sean buenos o malos, para lograr sus propósitos redentores […] Al insistir en que Dios controla soberanamente los asuntos humanos, Génesis no niega la completa responsabilidad moral que los hombres tienen por sus hechos. Esto afirma ambas verdades en forma simultánea al enfatizar el profundo dolor causado por las acciones de los hermanos, la inextinguible tristeza de Jacob, la esclavitud de José y su injusto encarcelamiento, y la propia conciencia culpable de sus hermanos” (Antiguo Testamento, G.J. Wenham, J.A. Motyer, D. A. Carson, R. T. France).

Finalmente el texto bíblico también nos presenta a José asumiendo continuamente su parte en el Plan divino: “Yo os sustentaré”. Esta fue su elección. Aquí aparece el principio de la acción y la cooperación divino-humano. Es solo así como el Plan de Dios se lleva a cabo. Y cuando el agente humano coopera con la gracia de Dios, las bendiciones son palpables.

Esta emocionante historia sagrada nos motiva a desempeñar nuestra parte en el Plan de Dios. Y ojalá podamos hacerlo tan fielmente como lo hizo José. La gracia de Dios está dispuesta ¿Lo estamos nosotros también?

4 comentarios en “Apuntes de Clase: Reflexiones Sobre Génesis 50:20

  1. Me ha gustado mucho tu análisis. Lo comparto, lo único que me gustaría que me refrescaras la memoria y me dijeras que pasó al final con los hermanos de José; ¿fueron castigados?, ¿de qué manera?. Y por otro lado, extrapolando este caso al siguiente que te voy a exponer, me gustaría que me dieras tu opinión. Si alguien desea o piensa hacia él mismo, sin hacer nada físico para que ocurra, simplemente el pensamiento, que te mueras, o que le entre una enfermedad mala a alguien al que realmente se quiere (por ejemplo un padre) y se dice eso en momentos de sosobra y de enfado, en este caso ¿como actuaría Dios?, 1.le entraría la enfermedad a la persona a la que deseamos ese mal para castigarnos a la vez que nos enseña una lección, 2. le entraría la enfermedad a la persona que desea ese mal, 3. le entraría la enfermedad a la persona a la que deseamos ese mal pero con el objeto de convertirlo en bien, por ejemplo, hijo y padre no se hablaban y Dios hace caso del pensamiento del hijo de que a su padre le entre la enfermedad para juntarles de nuevo y unirles como nunca lo han estado. ¿pero y si el Padre no supera la enfermedad y muere, en este caso como se puede relacionar la historia de José y sus hermanos, y la frase Dios lo encaminó para hacer bien.¿Dios dejaría que la persona que sufre el pensamiento malo sufra y muera solo por dar una lección al pecador?

    Gracias y un saludo. Me gustaría obtener contestación por tu parte.

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