Los Días de Creación en Génesis 1

¿Son “Días” Literales o “Períodos Figurados” de Tiempo?

Por:  Dr. Gerhard F. Hasel

Clasifíquese: Artículos Teológicos

Nota Introductoria: La publicación de este documento erudito es producto de un gran esfuerzo, de muchas horas escaneando como texto la revista donde fue publicado originalmente en honor a la memoria de este gran erudito adventista. Luego cotejar las referencias y arreglar el texto fue toda una tarea. Sin embargo, la calidad de este material compensa el esfuerzo realizado. Hasta donde he podido investigar este tema, creo que el presente artículo constituye el más completo trabajo que se ha escrito sobre los días de creación en el libro de Génesis.

A quienes se interesen en republicar este artículo, sugerimos la lectura de nuestra Política de Privacidad.

Dejamos pues, a su consideración y análisis el siguiente documento con la esperanza de que el Dios Creador de los cielos y la tierra, bendiga sus esfuerzos investigativos – HAD

Introducción

En las décadas recientes, el enfoque incrementado en creacionismo, “ciencia creacionista,”1 “ciencia de orígenes,”2 y “ciencia teísta”3 ha creado un clima en que preguntas antiguas han resurgido con enfoques específicos y una sofisticación nueva. Una de ellas se refiere al significado que se asigna al término “día” en los primeros dos capítulos de Génesis.

La naturaleza del relato de seis “días” en Génesis 1:5-31, y luego el “séptimo día” en el capítulo 2:2,3, es de interés especial porque en general se entiende como un período corto de una semana: Es el tema de este tiempo corto que está en discusión en este artículo debido a la corriente naturaleza de la teoría de la evolución -el contraste entre el tiempo breve del relato de la creación y las largas épocas que demanda la evolución naturalista.

Este estudio intentará realizar varias tareas que se interrelacionan: (1) Proveer observaciones metodológicas con una breve historia de interpretación; (2) citar opiniones representativas en publicaciones recientes que sugieren que los “días” de la creación son largas épocas y no días literales de 24 horas; (3) presentar la relación de Génesis 1 con los otros usos del término en el Antiguo Testamento; (4) aplicar a los datos de Génesis 1 los requisitos de la lingüística estándar y las investigaciones semánticas de sana erudición basada en el conocimiento más adelantado actual.

I.  Observaciones Metodológicas y la Historia de Interpretación

Un conocimiento de ciertos aspectos de la historia de la interpretación del vocablo “días” en Génesis 1 puede resultar de ayuda desde la perspectiva de la metodología de la interpretación. La información histórica indica al intérprete moderno que antes de la publicación de El Origen de las Especies (1859) de Darwin, los “días” de creación de Génesis ya habían sido interpretados por algunos como no literales. Había razones extrabíblicas anteriores que influyeron para que algunos intérpretes se apartasen del significado literal de “días”.

1. Ciertas Interpretaciones de “Días” de la Creación en la Edad Media. Orígenes, el padre alejandrino (A.D. 185-254), defensor del método alegórico do interpretación,4 os considerado el primero en interpretar que los “días” de la creación tenían un sentido alegórico y no literal.5

Agustín (354-430), el más famoso de los Padres Latinos, siguió las ideas de Orígenes en cuanto a los “días”6; aunque se dice que enseñaba que Dios creó al mundo entero en un instante.

Aquí conviene algunas consideraciones metodológicas. Ni Agustín ni Orígenes tenían en mente conceptos evolucionistas. Consideraron los “días” de la creación como no literales porque era obligación filosófica asignar a Dios una actividad creadora que no tenía relación con el tiempo humano. Siendo que los “días” de la creación se relacionan con Dios, se argüía, tienen que representar nociones filosóficas asociadas con Dios.

En la filosofía griega Dios está más allá o fuera del tiempo. Ya que los “días” de la creación son parte de la actividad de Dios, se entendía que también ellos tenían un sentido no temporal. El pensamiento de Agustín y de Orígenes estaba influido por la filosofía griega y no por especulaciones científicas. No obstante, esta idea también influyó en la reinterpretación de los “días” de la creación.

Tanto este enfoque como algunos de los enfoques modernos tienen un factor común: ambos se basan en influencias exteriores al texto bíblico en sí. Los teólogos medievales que tomaron como no literales los “días” de la creación, basaron su interpretación en modo de pensar extrabíblicos y filosofías paganas.

Hoy existe otra influencia exterior al texto bíblico que conduce a los intérpretes a cambiar la que parece ser el significada obvio de “días.” Es la hipótesis científica basada en el naturalismo, la teoría moderna de la evolución, que provee el ímpetu para tales cambios.

El pensamiento de los teólogos católicos medievales fue influido por el método alegórico alejandrino de interpretación. El sentido cuádruple de las Escrituras fue adoptado en tiempos medievales.7 Aún se lo sostiene en el catolicismo romano oficial corriente.8 Los tres sentidos no literales (alegoría, analogía, y tropología) del sentida cuádruple de las Escrituras dominaron y mantuvieron importancia primaria por más de un milenio en el cristianismo, esto Facilitó el medio hermenéutico para la reinterpretación del sentido literal do los “días” de la creación.

2. Como Entendió la Reforma Protestante las “Días” de la Creación. La Reforma del siglo dieciséis concordó en que el sentido cuádruple de la interpretación de las Escrituras comprometía el significado literal de la Biblia hacienda nula y vacía su autoridad para la fe y la vida. Insistieron los reformadores que el sentido único y verdadero de las Escrituras es el sentido literal, el sentido claro y sencillo del texto.

Una de los logros mayores de la Reforma Protestante fue el retorno a las Escrituras. Esta recalcó que las Escrituras no necesitan una clave exterior para su interpretación, ya sea el Papa, los concilios de iglesia, la filosofía, o cualquiera otra autoridad humana. La lucidez y claridad do las Escrituras llegaron a ser la norma de la época; leerla y entenderla desde el interior de su propio contexto era lo imperante. La comprensión desde afuera, como había sido la costumbre en el catolicismo medieval, no debía ser sobrepuesta. La Biblia había de ser leída y entendida en su sentido literal y gramatical.9

De acuerdo con esto, Martín Lutero, sostuvo la interpretación literal del relato de la creación: “Afirmamos que Moisés habló en sentido literal, no alegóricamente, ni figuradamente, lo que vale decir que el mundo, con todas sus criaturas, fue creado en seis días literales, como las palabras mismas dicen.”10 También los otros reformadores entendieron los “días” de la creación en la misma manera.

Esta interpretación literal y gramatical, conocida en la historia de la hermenéutica como el método histórico-gramatical, continuó siendo la norma para la interpretación bíblica hasta ya entrado en el siglo XIX. 11

3. Cambio bajo la Influencia del Modernismo. A medida que el concepto de las largos períodos se infiltraba en la explicación de los orígenes de la Tierra a partir de la publicaciones de James Hutton (1726-1797) y Charles Lyell (1797-1875), algunos interpretes que querían concordar comenzaron a interpretar los “días” de la creación en Génesis nuevamente en una manera no literal. El impulso para esto no provino de la Biblia misma sino del nuevo concepto mundial que se desarrollaba en base al uniformismo y las explicaciones concomitantes de los orígenes que exigían largos períodos de tiempo para la formación del mundo.

Interpretar los “días” de la creación como “días de reconstrucción,”12 “días de revelación,”13 además de interpretar un “día” por un “período” (teoría de “día-período”) o una época/era4 puede rastrearse hasta este tiempo y los cambios en el concepto tiempo de la nueva geología. La aceptación no literal de la reinterpretación de “días” era típica de aquellos que habían aceptado largos períodos para el origen de la Tierra. Esto fuerza concluir que las influencias externas ejercidas por creer en las nuevas edades geológicas llegaron a ser los catalizadores para reinterpretar los “días” de la creación.

4. Cambios Recientes en la Interpretación Entre Concordadores Amplios. En la última década los conciliadores a concordadores amplios (liberales) intentan cada vez más interpretar los “días” en el relato de la creación de Génesis de una manera no literal a fin de traer una armonía entre las largas edades exigidas por la toaría de la evolución y el registro bíblico de creación divina en Génesis 1.

Es un hecho reconocido en la larga y abigarrada historia de relaciones entre la ciencia y las Escrituras que la comprensión de la primera ha tenido un impacto sobre la comprensión de la Biblia.15 El cambio de la cosmología tolemaica a la copernicana es probablemente el ejemplo más clásico. 16

Los teólogos cristianos medievales habían adoptado el concepto mundial no cristiana de Tolomeo como el modelo correctamente cristiano y bíblico para la Tierra. Se concebía a la Tierra como el centro del Sistema Solar, y a menudo del universo entero. Resultó ser un dilema de primera magnitud cuando el modelo copernicano del sistema heliocéntrico llegó a ser prominente y aparentemente irrefutable.

De esta experiencia, la lección que los eruditos cuidadosos y científicos podemos aprender es que debemos evitar introducir uno u otro cuadro a teoría de orígenes en la Biblia. Esta es una continua tentación.

Prestamos mal servicio al significado de las Escrituras cuando lo hacemos, y al mismo tiempo a las teorías científicas que continúan cambiando a medida que nuevos datos son incorporados y los antiguos conceptos reevaluados.

Desde el punto de vista de la metodología, el concepto del modelo con el que trabaja el científico como intérprete de los datos observados en la naturaleza predominará, en gran medida, sobre los conceptos finales y afectarán datos de otras fuentes, inclusive los de la Biblia. La aseveración de que, “las teorías científicas afectan la interpretación bíblica, por lo menos hasta el grado de que llegan a ser la ocasión para reevaluar la interpretación de algunos pasajes (Gen. 1:2; 6:8)17 es generalmente reconocida. La pregunta que surge, por cierto, es si la reevaluación resulta en una sobreimposición de una acepción en el texto bíblico por el concordista o quien sea, un significado que es ajeno al significado de la Escritura cuando se toma dentro de su propio contexto.

Dos opciones mayores parecen posibles aquí: (1) Una reevaluación basada en las conclusiones “científicas” podría conducir a una interpretación de los textos bíblicos que es permisible dentro del contexto y la intención de la totalidad de las Escrituras. En este caso la reevaluación no viola las normas internas de cohesión y unidad de las Escrituras. (2) La reevaluación del texto bíblico también podría conducir a una conclusión referente al significado de un texto bíblico o pasaje bíblico que no concuerda con lo que la hipótesis científica corriente sostiene. Para quienes aceptan la autoridad bíblica plena esto debe conducir a la reevaluación de las conclusiones que surgen de la interpretación que el científico ha dado a los datos en la naturaleza. Esto último, a su vez, puede afectar la teoría científica o al concepto científico percibido, “en lo mínimo al hacernos reevaluar si todas las conclusiones derivadas de una teoría científica son justificadas, o llevarnos a investigar en algunos casos si la teoría entera es incompatible.”18

5. La Autoridad Inherente de las Escrituras. Algunos han aceptado la idea que la teoría científica por su misma naturaleza y la amplitud de su aceptación tiene prioridad sobre las Escrituras.19 Trasciende al marco de este estudio revelar la complejidad de una posición tal. Basta decir que si la Escritura es aceptada como el resultado de la revelación divina y registrada bajo la inspiración, manifiesta tener una dimensión de autoridad de la que no participa el libro de la naturaleza. Basada en esta dimensión más elevada de autoridad, las Escrituras pueden auxiliar en la interpretación del libro de la naturaleza y proveer un modelo más abarcantes de interpretación de lo que se obtiene con un modelo puramente naturalista.

Si las Escrituras han de mantener su integridad, difícilmente pueden ser interpretadas en una forma que pueda ser acomodada vez tras vez a las interpretaciones derivadas de las ciencias, o de historia, o de otras disciplinas. Las Escrituras, basadas en su propia naturaleza y autoridad, tienen su propia integridad de sentido y su inherente título a la verdad. Estos surgen muy claramente en un estudio cuidadoso de la Biblia siguiendo métodos de interpretación que están en armonía con el testimonio de las Escrituras mismas y arraigadas en ella. Esto implica que la autoridad de las Escrituras reside en sí; está basada en la revelación y fundamentada en la inspiración.

La autosuficiencia de las Escrituras de la cual hemos hablado, no significa que ninguna pregunta puede hacerse proveniente de las áreas de la ciencia, o de la historia o de otra disciplina. Pero hay una vasta diferencia entre hacer nuevas preguntas a las Escrituras y sobreponer significados al sentido de las Escrituras.

II. Interpretación Figurada de los “Días” de la Creación

1. Argumentos Representativos para Larga Edades. El motivo por el cual se desea interpretar actualmente los “días” de Génesis 1 en otros sentidos que su sentido literal, muchas veces es expresado abiertamente. Citaremos algunos eruditos respetados que lo admiten.

John C. L. Gibson, un erudito británico, argumenta que Génesis 1 debe ser entendido como una “metáfora”20 o como una “parábola” 21 y no como un registro directo de eventos de la creación. En su Comentario de Génesis 1981, escribe:

“Si entendemos ‘día’ como equivalente a ‘epoca’ a ‘era’, podremos traer la secuencia de la creación en este capítulo a una correlación con los registros de la teoría evolucionista moderna, y así avanzar en parte para recobrar la reputación de la Biblia en esta edad científica… En la medida en que este argumento comienza el intento de ir más allá que el sentido literal y aceptar a la semana asignada a la creación como una parábola de un período mucha más largo, debe ser encomiado”. 22

En 1983 el comentarista alemán Hansjörg Bräumer dice:

“El ‘día’ de la creación que es descrito como participando de ‘mañana y tarde (sic)’ no es una unidad de tiempo que puede determinarse por un reloj. Es un día divino de los cuales mil años es como ayer [Salmos 90:4 margen]. El día primero en la creación es un día divino. No puede ser un día terrestre siendo que la medida del tiempo, el sol, todavía falta. Por lo tanto, no hará ningún daño al registro de la creación si lo entendemos en ritmos de millones de años.”23

D. Stuart Briscoe, un creacionista progresivo americano, trata también el problema en su comentario sobre Génesis:

“El científico naturalista habla convincentemente en términos de millones de años y de eras de evolución mientras que el creyente en la Biblia mira a los seis días y se queda perplejo sin saber qué… No es irrazonable que ‘día’ (hebreo, yôm], que puede traducirse muy literalmente como ‘periodo’, se refiere, no a días literales sino a eras y edades en las que la obra progresiva de Dios era realizada.” 24

Explicaciones de este tipo pueden ser multiplicadas. Provienen típicamente de eruditos quienes están en el campo de los concordistas. Para ser más preciso, pertenecen a la rama de los “concordistas amplios” quienes últimamente se han asociado con los creacionistas progresivos.25

2. Análisis y Evaluación de Sal. 90:4 y 2 Pedro 3:8. (a) Sal. 90:4. Este pasaje ha sido usado vez tras vez para sostener que los “días” de la creación no son literales sino que representan largos períodos, épocas, o edades. El texto dice: “Porque mil años ante tus ajos son como el día de ayer, que pasó como una vigilia de la noche” (NRV 1990).26

De interés directo es la comparación de un largo periodo de tiempo, mil años con “día de ayer” y “vigilia de la noche.” Este pasaje de las Escrituras tiene una partícula comparativa en el original hebreo para hacer la comparación entre mil años y “ayer” o “vigilia. Podría traducirse “semejante a”. Desde el punto de vista de la sintaxis hebrea, la partícula se aplica no sólo a la expresión “ayer”, pero también a “vigilia de la noche.” Esto demuestra que la comparación no es entre ‘un día” semejante a un años; sino, mil años con Dios son “como” ayer, el día que pasó, o “como” ”una vigilia en la noche” que es aun un período más corto que “ayer.” El punto es que Dios calcula el tiempo en forma diferente de la que los humanos lo hacen.

Génesis 1 no está interesado en mostrar cómo Dios evalúa el tiempo. El contexto allí habla de “días” en el sentido de tiempo de creación durante el cual Dios creó este mundo y mediante el cual asentó el ritmo de la semana. Génesis 1 no explica ni trata de cómo el tiempo es registrado en la escala de Dios, sino cómo los “días” de la creación asentaron la norma para los días subsecuentes en el ciclo semanal de tiempo. Además, Génesis 1 carece de toda partícula comparativa de “semejante” a “como” en conexión con el término “día.” La ausencia en Génesis 1 de una expresión comparativa hebrea ya con el término “día” o con la expresión “tarde y mañana” indica que no hay ninguna intención de comparación. Génesis 1 no es un caso de comparación. El tema es, las secuencias de tiempo que Dios usó para crear el mundo y que estas secuencias de tiempo son idénticas al patrón de la semana de siete días que determina el ritmo del tiempo histórico.

Desde el punto de vista del contexto como también de los aspectos sintáctico-gramático, y semántico la aplicación de Sal. 90:4 a Génesis 1 no cabe. Están ausentes los apropiados criterios lingüísticos y fraseológicos de comparación. Los que procuran ligar los dos textos no son sensibles a los criterios lingüístico, contextual, y fraseológico. Da la impresión que los que comparan estos dos textos están comparando “gato con liebre.”

Otro tipo de objeción ha sido indicado al hacer de los “días” de creación largos períodos. Si uno se pusiera a leer el “sexto día como la sexta época de la creación [en que fue creado el hombre], abriría la posibilidad a algún tipo preadánico de homo sapiens”. 27 En otros términos, la sustitución por largos períodos de los “días” literales borra el hecho de que Adán y Eva fueron los primeros seres humanos que Dios creó en la Tierra.

Una tercera dificultad se relaciona con el hecho de que el Salmo 90 no es un salmo que se refiere a la creación. El contexto indica que el Salmo 90 no se está refiriendo a cómo Dios considera los “días” de la creación, sino cómo los humanos deben considerar el tiempo que ellos conocen al compararlo con el tiempo del reino de Dios.

Cuarto, el Salmo 90 ni siquiera usa el término “día” aisladamente. El versículo 4 usa el término en una relación lingüística donde dos vocablos se unen sintácticamente. Esos dos vocablos están unidos en una sola palabra ayer”. A la vez, ayerestá en paralelismo con la expresión “como una vigilia de la noche”, es decir, un período muy corto de tiempo. Esto indica que mil años no se comparan simplemente con un día sino también con un período corto.

En resumen, Salmo 90:4 no está definiendo el “día” que usa Génesis 1. En vista de los problemas indicados y otros más que existen28, no sorprende el hecho de que muchos de aquellos que actualmente aceptan la “teoría de día/era” como una solución a la tensión entre ciencia y religión se retienen de usar este texto. Reconocen que cuando el texto se interpreta en su debido contexto no tiene relación con el largo del “día” de la creación.

(b) 2 Pedro 3:8. Los “concordistas amplios” han usado también este versículo, “…con el Señor un día es como mil años,” para apoyar su teoría de día/era. Algunos la presentan como un equivalente matemático “bíblico” diciendo que literalmente “un día = mil años”. Otros sostienen que “mil anos” representan un largo período, una edad, o algo similar. En este caso arguyen que “un día equivale a un largo período” o que “un día equivale a una era”.

Conviene señalar que los que invocan este texto así, afrontan varios problemas mayores: (1) 2 Pedro 3:8 no tiene en el contexto nada que tenga que ver con la creación; (2) lleva un participio de comparación que no existe en Génesis 1; (3) no se usa en el sentido literal cuando se lo aplica diciendo que un años es igual a una era; y (4) lo que 2 Pedro 3:8 está diciendo es que Dios no está limitado al tiempo ni sujeto a él para cumplir sus promesas.

El intento de este pasaje está bien aclarado por un “concordista amplio”, Lloyd R. Bailey, cuando dice: “El texto de 2 Pedro ha sido mal usado por aquellos que quieren aplicarlo a la palabra “día” en Génesis 1… Más bien, indica que el ‘El Señor no tiene lentitud en cumplir sus promesas… pero es longánime… pues no desea que ninguno perezca’ (3:9 y v. 4). Es decir, Dos no está sujeto al tiempo en la manera en que lo están los humanos (‘… como algunos suponen lentitud’, v. 9). Por lo tanto, la intención es de aseverar la fidelidad de Dios en sus promesas, y no está definiendo la palabra “día” como se usa en Génesis 1”.

Mejor sería que dejáramos que 2 Pedro 3:8 cumpla su propósito original y no asignarle una interpretación sin relación de tópico, contexto, o lingüística.

3. ¿”Días de Revelación”? La teoría de que los “días” de la creación son verdaderamente “días de revelación” es sostenida todavía por unos pocos eruditos hoy. Esta teoría fue propuesta primeramente por el geólogo escocés Hugh Miller en el siglo 19.E30 En el presente siglo fue resucitada por P. J. Wiseman en su publicación, Creación Revelada en Seis Días.31 Ha sido reeditada en 1977.

De acuerdo con esta interpretación, Dios no Creó el mundo en seis días, pero él “reveló” y explicó al hombre, en seis días literales, lo que ya había hecho a través de eones de tiempo. La repetición de la frase: “y Dios dijo…,” se acepta como apoyo a la teoría que los “días” de la creación son realmente “días de revelación”. Según esta teoría el mundo no requiere un origen relativamente reciente ni una creación en seis días literales de 24 horas.

También ha sido indicado que los ”días de la teoría de la revelación,” denominada también “teoría de la visión,” se afirma en gran medida sobre el “malentendido de la palabra hizo” en Éxodo 20:1132 a la que Wiseman da el significado de “mostró”.33

“Mostró” no es una traducción correcta del término hebreo ‘asah. No existe un solo diccionario que le asigna este sentido en hebreo. El vocablo hebreo ‘asah, que aparece más de 2,600 voces en el Antiguo Testamento, significa “hacer, fabricar, producir, realizar, etc.34 pero nunca tiene el significado de “mostrar”, ni en el Antiguo Testamento ni en el hebreo extrabíblico.35 Darle el significado de “mostrar” es un invento a fin de apoyar la teoría. Por este motivo no sorprende que la “teoría de días de revelación” haya encontrado poco apoyo.36

En resumen: los “concordistas amplios” en la actual buscan interpretar Génesis 1 en alguna forma, “figurada, simbólica o latamente… para dar la idea de que los ‘días’ de Génesis 1 pueden ser entendidos como largos periodos.” 37 Esto se hace a fin de acomodarlo a la teoría de la evolución de largos períodos. Reinterpretan las Escrituras a fin de buscar alguna armonía entre el registro bíblica de la creación con la evolución naturalista.

En cambio, los “concordistas estrictos”, estudiosos con la misma erudición y habilidad, también se interesan en traer armonía entre la ciencia y la religión, pero no están dispuestos a dar a la Biblia una interpretación que no es estrictamente la correcta. Concuerdan can que el significado do un texto se basa en el criterio interna del lenguaje y su usa, de acuerdo con las normas generales aceptadas. Concuerdan en que el contexto de las Escrituras es primordial, y que las normas lingüísticas deben seguir convenciones gramático­sintácticas debidas. Están bien conscientes de las tensiones, pero se niegan a forzar el sentido del texto bíblico dándole una interpretación que no está apoyada por un análisis lingüístico sólido.

III. El Género Literario de Génesis 1

1. Argumento de su Género y Forma Literarios. El comentario reciente sobre Génesis del erudito evangélico Victor P. Hamilton toma la posición de que los “días” de Génesis 1 no deben ser tomados como figurados ni metafóricos, es decir, deben ser entendidos literalmente como días solares de 24 horas.38 Con todo, siendo que es “concordista amplio”, está ya comprometido a las largas edades y le interesa traer armonía con la ciencia naturalista moderna. A fin de realizar esto apoya a la “lectura literaria de Génesis 1 que permite la retención de ‘día’ como un día solar de 24 horas.”39 ¿Cómo logra esto? Hamilton habla de una “lectura literaria” del registro de la creación en Génesis. La “lectura literaria” según él, le permite entender los “días” de la creación como literales, pero “no como un relato cronológico de cuántas horas invirtió Dios en el proyecto de la creación, sino como una analogía de la actividad creadora de Dios.” 40 Esta forma de encarar los “días” de 24 horas en Génesis 1 los supone simplemente como una “analogía” basada en la “lectura literaria (no histórica]” del relato de la creación.

Este enfoque de “lectura literaria” deriva de la lectura de Charles E. Hummel.41 El arguye que aun cuando los “días” de Génesis 1 sean solares de 24 horas, como él mismo dice que cree que son,42 “la interrogación se mantiene si la forma [literaria] es figurada a literal, es decir, una analogía de la actividad creadora de Dios o un registro cronológico de cuántas horas trabajó.”43 Hummel cree que son importantes el quién y el por qué de la creación, pero no el cómo (en esto sigue a B. Ramm) y por lo tanto, “la analogía… provee un modelo para el trabajo humano.”44

La teoría de “la analogía” consiste en que hay que entender el “día” literal como una “metáfora” que usa “el sentido común de la palabra en un sentido figurado.”45

La transferencia de analogía sugerida por la teoría de “analogía” sustituye el esquema de seis días de trabajo y uno de descanso como información cronológica por un modelo de trabaja/descanso aplicable a la humanidad.46

Aunque la teoría de la “analogía” pueda apelar a algunos, el problema sigue siendo el mismo, pues se ignora la garantía contextual y literaria, no sólo de Génesis 1 sino de la Biblia en conjunto al suponer que la designación de “día” es simplemente una analogía para trabaja/descanso. Esto obliga a Hummol (y también a Hamilton) a redefinir el género literario de Génesis 1, cambiándolo de un relato llano y directo de la creación, a un género que es denominado “narración semipoetica,”47que resulta ser no literal en su naturalaza y metafórica en su significado.

Es evidente que los “concordistas amplios” eruditos se dejan influir por la “critica de forma” y su método de interpretación. La “crítica de forma,” un submétodo del “método histórico crítico,” partió de Horman Gunkei, conocido como padre de la “critica de forma” a principios de esto siglo.48 Gunkol levantó la pregunta “¿Son las narraciones de Génesis historia o leyenda?”.49 Su premisa es la siguiente: “muchas cosas registradas en Génesis… contrarían nuestro conocimiento mejor.”50 La idea de “nuestro conocimiento mejor” es una admisión por parte de Gunkel de que un concepto naturalista evolucionista provee la norma autorizada de la que es historia a leyenda. Por oso, sugiere que el genera literario de Génesis no os historia sino “leyenda.” Gunkel fue el primer erudito liberal en asignar al registro de creación en Génesis un genere literario que no fuera histórico en el sentido de registro fáctico. Otros le han seguido, entre ellos estudiosos liberales, teólogos neoortodoxos, y actualmente eruditos neoevangélicos quo son a la vez concordistas amplios.

No queremos ser exhaustivos en citar las categorías de géneros literarios que han sido propuestas. Con todo, debemos citar algunos ejemplos representativos mayores. Karl Barth, el padre de la teología neoortodoxa, toma Génesis 1 y 2 como una “leyenda”51 y por ende, como no histórico. S. H. Hooko, el dirigente de la escuela “mito y ritual,” dice que el relato de la creación en Génesis es una “liturgia de cofradía.”52 Gordon Wenham, un docto neoevangélico, creo que es un “himno”.53 Waiter Bruoggemann, un liberal no concordista, sugirió que es un “poema”.54 Claus Westermann, un critico de forma, la llama una “narración”.55 Juan H. Stok, un concordista amplio, la denomina “narración metafórica”.56 Gerhard von Rad, un critico de tradición, le designa como una “doctrina”.57 Otros sostienen que es un “mito”.58 una “parábola,”59 “cuento,” “teología,”  “alegoría,” etc.

Hay varias observaciones esenciales que deben hacerse en vista de esta plétora de opiniones en cuanto a la naturaleza del género literario del relato de la creación en Génesis:

1) El consenso obvio es que no hay consenso sobre el género literario de Génesis 1. Esto hace quo el enfoque género literario para una lectura no literal do Génesis resulte sospechoso do múltiples interpretaciones.

Ya que no hay consenso, el intérprete cuidadoso ejercerá cautela antes de apoyar este intento de redefinir la finalidad literal de Génesis 1.

La intención del género de la forma critica desde su comienzo, desde Gunkel hasta el presente, ha sido procurar quitar la historicidad y la naturaleza real del texto del primer capítulo de Génesis.60

2) El enfoque “género literario” se revela como un nuevo aspecto de una interpretación anterior usada por los no concordistas para remover la autoridad del relato de la creación de Génesis y evitar sus implicaciones en la relación de ciencia con la Biblia. Se ha indicado muy certeramente que “la manera como Dios reveló la historia de la creación debe justificarse únicamente por las Escrituras”61y no mediante la aplicación de formas críticas de géneros literarios que termina en una descripción carente de historicidad.

3) Los intérpretes que han seguido la escuela “genero literario” con el objeto de quitar el relato de la creación de su marco literal, se han sentido libres de interpretar los “días” de la creación en forma literaria y gramatical.

El uso de un enfoque de “género literario” lleva por objeto restringir el significado de Génesis 1 a una forma de pensamiento que no exige una interpretación de hechos reales ni históricos. Su redefinición del relato de la creación lleva la finalidad de eludir que Génesis informe a los lectores modernos del “cómo”, en “qué manera” y en “qué tiempo” creó Dios al mundo. Quiere que simplemente se entienda que Dios es el Creador y nada más. Y se quiere que esa afirmación sea simplemente teológica y no científica para que no tenga un impacto sobre la idea de cómo el mundo y el universo llegaron a la existencia a cómo se desarrollaron posteriormente. El enfoque “género literario” se basa en el método crítico literario,62con la intención de asignar al relato de la creación en general una función diferente a la de un relato histórico o real de los hechos. En este caso no importa si os “días” de la creación se toman como días literales de 24 horas, porque lo que importa es que el relato entero, incluso los “días,” tenga otro significado que no es ni histórico ni factual. Así los “días” no causan un problema porque son integrantes del mismo concepto.

2. Génesis 1: ¿Literal o Figurado? La pregunta es si el relato de la creación en la totalidad de Génesis 1 es expresión literal o figurada. A menudo se toma una unidad mayor que abarca Génesis 1 al 11 como un solo conjunto y de este conjunto se pregunta acerca de su naturaleza, su propósito, y su función.

Es un hecho reconocido que estos primeros once capítulos de Génesis tienen sus singularidades, es decir, hechas que no se repiten, eventos únicos que no tienen analogías con experiencias en la actualidad.

¿Cómo afronta el historiador moderno tales singularidades? La posición estándar de la historiografía moderna se basa  en el principio do la analogía (ver E. Troeltsch), es decir, el principio que sostiene que nada en la experiencia pasada puedo ser considerada historia a menos que corresponda a una experiencia presente.64 Este principio se arraiga en la noción de la uniformidad básica de experiencia humana y eventos históricos.65El principia de analogía sostiene que el pasado es entendido solamente cuando podemos tomar del presente y aplicarla al pasado.

Si nos fundamentamos en la aplicación consecuente de esta base uniformiza al principio de analogía, tendríamos motivo de negar la historicidad y realidad de la mayoría de los hechos en Génesis 1 al 11 incluso el relato de la creación.

¿Puedo y debe el principio uniformista de analogía regir como norma suprema para entender el pasado?66“Aparece un problema cuando la uniformidad (pasada y presente) se eleva al rango de principio universal que hace inadmisible ciertas evidencias,” escribe un autor que apoya fuertemente el principio de analogía e historiografía modernistas.67Al admitir él este problema nos obliga a ejercer cautela en la aplicación del principio uniformista de analogía.

La humanidad conoce experiencias de realidad presente que son singulares y que no tienen paralelo en el pasado. Por ejemplo, hace 25 años atrás los humanos caminaron en la Luna. Nunca antes esto había sucedido. También en 1945 la bomba atómica destruyó dos ciudades japonesas. Este tipo de destrucción nunca había sucedido antes y es un caso singular y único de la actualidad. Otra singularidad os la epidemia del SIDA.

Así como en el presente hay singularidades causadas por el hombre o como parte de otra orden, vale decir, hay eventos reales y situaciones que no tienen analogía en el pasado, así también podemos imaginar o pensar en singularidades en el pasado que no tienen analogía en el presente. Por ejemplo: R. G. Callingwood, británico y famoso filósofo de la historia, afirma que Roma antigua aplicó control de población al exponer algunos recién nacidos a la muerte dejándolos en los escalones en las entradas de las casas. Esta es una singularidad que no tiene analogía en el control de la población en la actualidad.68

Teniendo presente estas limitaciones al principio de la analogía,69no es juicioso rechazar el relato de la creación como no historia o factual parque no tenemos una analogía de un hecho similar en el presente. Génesis 1 tiene singularidades que pueden ser percibidas en forma tan real, histórica, y factual como son los otros tipos de singularidades presentes a pasadas.

Hay buenas razones para sostener que Génesis 1 es un relato real del origen del mundo habitable. Es un registro correcta, auténtico, e histórico.

3. Escritos Comparados del Pasado. A partir de un enfoque puramente comparativo de estructuras literarias, de patrones de lenguaje, de sintaxis, de fenómenos lingüísticos, de terminología, de la secuencia en la presentación de los eventos de la creación, Génesis 1 no difiere del resto del libro de Genesis70 ni del Pentateuco.

Comparándolo con los himnos de la Biblia, el relato no es un himno; comparándolo con las parábolas do la Biblia, el relato no es una parábola; comparándolo con la poesía de la Biblia, el relato no es un poema; comparándolo con la liturgia de cultos, el relato de la creación tampoco es una liturgia de cultos. Al compararlo con varias clases de formas literarias, el relato de la creación no es una metáfora, ni un cuento, ni una parábola, ni poesía, ni nada par el estilo.

Un estudio reciente de la forma literaria de Génesis 1 al 11 realizada en base a la comparación de la literatura corriente del Cercano Oriente ha llegado a la conclusión de que “estamos tratando con un genero de prosa narrativa histórica, entremezclada con algunas listas, fuentes, dichos, y líneas poéticas”.71 Esta es una buena descripción de Génesis 1. Un estudio minucioso de la forma literaria de Génesis 1 llegó a la conclusión de que se trata de un género literario de “genealogía en prosa”.72 Aun Gunkel notó hace mucho que Génesis es “prosa.” También notó que es “más artística en su composición y tiene cierto tipo de construcción rítmica”.73 La naturalaza no poética de Génesis 1 muestra que su intención es que se entienda en su sentido llano como un registro directo y fidedigno de los eventos de la creación.

Estudiando la información que nos provee Génesis 1 desde la perspectiva de una comparación con otros escritos del Cercano Oriente se ha determinado que “Génesis 1 no tiene paralelo alguno en ningún lugar en el antiguo mundo fuera de la Biblia”.74 Es el registro más coherente y profundo producido en el mundo antiguo del “cómo,” “cuándo,” “por quién,” y en “qué manera” fue hecho el mundo. No tiene paralelo en ningún estilo de literatura en el mundo antiguo. Hay ciertos trozos y partes que han sido comparados con varios mitos cosmogónicos y especulaciones, pero el relato bíblico de la creación como una unidad se destaca como único en el mundo antiguo tanto por lo que abarca, como por su cohesión.75

4. La Forma Literaria de Génesis 1 Dentro del Contexto Bíblico. Nos proponemos describir la forma literaria haciendo una distinción de la que ha sido considerada arriba como “genero literario” de la crítica de forma.

John H. Stek sugirió que el “tipo literario [de Gén.1], hasta donde el conocimiento presente alcanza, es sin paralelo estricto; es sui generis.”76 Ya se ha visto que la presentación y el contexto de Génesis 1 como conjunto, no tiene paralelo en el mundo antiguo.77 ¿Quiere esto decir que es sui géneris en el sentido de que no debe ser entendido como literal en su intención? Naturalmente, como el hecho de la creación es único, así el relato de la creación tiene que ser único. Pero no es sui géneris en el sentido literario exclusivo que le quita su carácter de comunicación factual, exacto, e histórico.

Basado en su relación con el resto de Génesis y la Biblia en conjunto, el relato de la creación (Gén.1:1-2:3), puede ser correctamente clasificado en su forma literaria. El relato de la creación en Génesis es un registro histórico en prosa, escrito en estilo rítmico, informando factual y correctamente “qué” sucedió en la creación de “los cielos y la tierra,” indicando el tiempo “cuándo” aconteció, describiendo el proceso de “cómo” fue hecho, e identificando el Ser divino que es “quién” la realizó. El resultado de la semana de la creación fue un mundo perfecto, “muy buena” con un ambiente adecuado al máximo para que la humanidad creada viviera en él. Este registro histórico en prosa informa correctamente en secuencias específicas los eventos de la creación dentro de los “días” cronológicos, sucesivos, y literales. Estos “días” inauguran el siguiente proceso histórico de tiempo ordenado en ciclos semanales dentro de las cuales el hombre y la naturaleza funcionan bajo el control final de Dios. En este sentido Génesis 1 es la historia inaugural78 de las mismos comienzos que dan forma desde la semana de la creación en adelante al flujo posterior de la historia del mundo y de la humanidad.

IV. Interpretación Literal de “Días” de Creación

Vamos a considerar el uso de la palabra “días” (hebreo yôm) a través de los conocimientos de los más eruditos de la actualidad. Hay eruditos liberales y no liberales que afirman que la palabra “día” en Génesis 1 tiene que ser exclusivamente entendida en su sentido litoral. Repasaremos algunas de estas razones y agregaremos otras.

1. Consideraciones de los Comentarios. El teólogo y exegeta del Antiguo Testamento de gran influencia, Gerhard von Rad afirma: “Los siete días deben ser entendidos, sin lugar a dudas, como días reales y como un tiempo en el mundo único y no repetible.”79 Gordon Wenham, un no concordista británico, y estudioso del Antiguo Testamento asevera: “Puede haber poca duda de que aquí ‘día’ tiene su sentido básica de un período de 24 horas.”80 James Barr, renombrado semitista y erudito del Antiguo Testamento asevera con energía estar en contra de los intérpretes que lo suponen una figura y que los “días” de la creación eran seis días literales que suman un período de 144 horas.81 El crítico de forma, Hermann Gunkel afirmó hace mucho su conclusión, “Los ‘días’ son ciertamente días y nada más.”82 Este coro puede continuar con muchas otras voces que comparten la misma posición no concordista.

Los concordistas amplios que son eruditos neoevangélicos como Victor P. Hamilton, quién afirma, Y quién haya sido el que escribió Génesis 1 estaba convencido de que hablaba de días literales”.82 John Stek, otro concordista amplio, presenta varios puntos en apoyo de “días” literales:

“Aseguro que no hay seña ni indicio en el narrativo [de Gén 1] en sí de que el autor haya pensado que sus ‘días’ fueran designaciones irregulares – primero una serie do períodos indefinidos, luego una serie de días solares – y por tener sus ‘días’ los límites de ‘tarde mañana’ no podría haber estado refiriéndose a largos eones de tiempo. Su lenguaje es claro y sencillo, y habla en términos llanos y sencillos de uno de los elementos más comunes en la experiencia humana en el mundo… Al historiar los actos creativos de Dios, el autor fue ‘impelido’ a ponerlos en la secuencia a manera de los actos humanos y colocarlos en el ‘tiempo’ que corresponde al patrón humano de tiempo en su campo de experiencia”. 84

Aparte de los doctos concordistas o no concordistas hay numerosas voces de eruditos y comentaristas que arriban a la misma conclusión de que los “días” no pueden ser otra cosa que días literales de 24 horas. Ellos están bien al tanto de las interpretaciones figuradas y no literales que se hacen de la palabra “día” en Génesis 1 con el fin de armonizarlas con los largos períodos que requiere el modelo evolucionista de las orígenes. Con todo, después de cuidadosa investigación, insisten que el uso del vocablo “día” en Génesis y en otras referencias tiene la intención del autor y el verdadero significado literal de día de 24 horas.

2. Consideraciones do la Lexicografía. Los más reconocidos lexicones y diccionarios del hebreo publicados en el siglo 20 afirman que el término “día” en Génesis 1 lleva el propósito de comunicar un día de 24 horas, a sea, un día solar.

El más reciente y prestigioso lexicón publicado se refiere a Génesis 1 como la primera entrada en la escritura para la definición de “día do 24 horas” para el término hebreo yôm (día).85 El lexicón hebreo-ingles de Holladay expresa lo mismo “día de 24 horas”.86 El lexicón clásico hebreo, Brown-Driver-Briggs, también define el “día” de creación en Génesis 1 como un término regular, “día como se lo define por mañana y tarde”.87

Los lexicógrafos del hebreo se cuentan entre los más ilustrados y calificados de los eruditos en hebreo. Se espera que pongan gran cuidado en sus definiciones y además en general agregan las alternativas si el término las tiene o se justifican. Ninguno de los lexicógrafos se ha apartado del significado de “día” en Génesis 1 fuera de su uso regular de día de 24 horas.

3. Consideraciones do los Diccionarios. M. Saeboe escribe en su aclamado “Theological Dictionary of the Old Testament’ (Diccionario teológico del Antiguo Testamento) que el “día” (yôm) en Génesis 1 tiene un sentido literal con la idea de “un día completo”.88 El no da ningún otro significado ni alternativa al término.

Ernst Jenni, un aclamado erudito hebreo del siglo 20, afirma en el diccionario teológico más usado, que el término “día” en Génesis debe ser entendido en su sentido literal de “día de 24 horas en el sentido de unidad astronómica o de medida de tiempo para el calendario”.89

4. Consideraciones Basadas en la Semántica. El campo de la semántica en la lingüística se refiere a lo que llamamos significado.90 Trata del problema do la “exacta evaluación del significado de expresiones [palabras, frases, cláusulas, oraciones, etc.] que actualmente son usados en el trozo”.91

La semántica nos exige la atención al problema crucial de significado preciso de la palabra hebrea yôm. ¿Sería posible que el término “día” en Génesis 1 tuviera un significado figurado? ¿Debe entenderse en base a las normas de la semántica como un “día” literal? El caso de la semántica cobra mucha importancia en vista de que el término hebreo yôm, tanto en singular como en plural tiene una gran variedad de acepciones, inclusive el significado de “tiempo,” “tiempo de vida,” y otros. ¿Es posible insertar un significado más amplio de otra parte del Antiguo Testamento y aplicarlo a Génesis 1? ¿Una aplicación así resolvería el problema del conflicto entre la semana corta de la creación y las largas edades exigidas por la evolución naturalista?

El termino hebreo yôm, en su variedad de formas, puede significar, además de un “día” literal, un tiempo, un período de tiempo (Jueces 14:4) y en un sentido más general “un mes de tiempo” (Génesis 29:14), “dos años de tiempo” (2 Sam. 13:23; 14:28; Jer. 28:3, 11), “tres semanas de tiempo” (Daniel11:2,3). En la forma plural puede significar “año” (1 Sam. 27:7), “una vida entera” (Gén. 47:8), y así en adelanto. Un buen lexicón nos proveo una lista completa do las varias posibilidades.92

Es importante tomar en cuenta que “el sentido semántico de las palabras se distingue más claramente en sus combinaciones varias con otras palabras y su campo semántico más extendido,…”93 Esto necesita atención ahora.

¿Cuáles son las guías semánticas y sintácticas para los significados extendidos, no literales, del término hebreo yôm? Los significados extendidos, no literales del término yôm siempre se hallan conectados con preposiciones,94 una frase preposicional con un verbo, construcciones compuestas, fórmulas, expresiones técnicas, combinaciones genitivas, frases de estructura, y otras similares.95 En otras palabras, los significados extendidos, no literales, de esta palabra hebrea tienen conexiones especiales lingüísticas y contextuales que indican claramente que la intención no es su significado literal. Si carece de estas conexiones lingüísticas, entonces el término hebrea yôm no tiene un significado extendido o no literal. En este último caso debe ser entendido en su sentido literal de un día normal do 24 horas.

En vista de la riqueza de significados de este término hebreo, se vuelve un imperativo estudiar el uso del término yôm en Génesis 1 a fin de que pueda ser comparado con otros usos. ¿Posee este capítulo los indicadores necesarios por los cuales yôm puede ser claramente reconocido como llevando un significado literal a uno no literal? ¿Cómo es usado este término en Génesis 1? ¿Se usa en combinación con otras palabras, preposiciones, relaciones genitivas, u otras como ha sido mencionado en el párrafo anterior, que podría permitirnos asignarle un sentido no literal? Es precisamente estas formas de combinaciones semánticas y sintácticas que nos informan cuál es la intención del significado de este término.

Presentaremos los usos del término yôm como lo podría hacer cualquier experto que conoce el hebreo:

(1) El término yôm siempre se usa en singular.

(2) El término yôm siempre va unido a un numeral. En Génesis 1:5 es un cardinal y en los otros pasajes de Génesis 1:1-2:3 es siempre un ordinal. Más adelante daremos atención en este hecho.

(3) El término yôm nunca va combinado con una preposición, una combinación genitiva, un estado estructural, una construcción compuesta, o casos similares. Siempre aparece como un sustantivo común.

(4) El término yôm siempre se define mediante una frase temporal en la oración anterior, “y hubo tarde y hubo mañana.” Esta cláusula cumple la función de definición para la palabra “día.”

(5) El relato complementario de la creación en Génesis 2:4-25 contiene un sentido no literal y figurado por el singular del término yôm, “día”. Cuando la intención es un sentido no literal, las convenciones semánticas y sintácticas usadas en las otras citas del Antiguo Testamento para tales casos son empleados. Este es el caso en el uso no literal de Génesis 2:4.

(6) Notemos estos criterios como se usan en Génesis 2:4. El sustantivo yôm se une a la preposición be y se lee beyôm. En segundo lugar se usa en una relación constructiva con la formas infinitiva de ‘asah, “hacer.” Su lectura literal sería, “en el día del hacer…” Esta combinación de un singular con una preposición constructiva y con un infinitivo96 hace que esta combinación sea una “conjunción temporal,”97 que sirve como “una introducción general de tiempo”.98

En forma literal, se leería Génesis 2:4b así: “en [el] día del Señor Dios haciendo la tierra y cielo.” En nuestro lenguaje, la parte “en [el] día del,” que en su sintaxis es una conjunción temporal que sirve como una introducción de tiempo, se traduciría con el agregado “cuando.” Entonces osta oración se lee,”Cuando el Señor Dios hizo…” Este caso bien definido de un sentido extendido y no literal en el usa de yôm en el relato de la creación de Génesis 2:4-25 muestra que el uso contrario en Génesis 1, sin ningún calificativo que lo señala como de uso no literal, prueba que es de sentido literal. El término yôm en Génesis 1 no lleva preposiciones; no está en una relación de construcción y no lleva un indicador sintáctico que se esperaría si el sentido fuera extendido y no literal. Por eso, en Génesis 1 yôm puede entenderse únicamente como un “día” literal de 24 horas.

Resumiendo, los usos semánticos y sintácticos de yôm, “día” en Génesis 1 al compararlas con los usos semánticos y sintácticas y las conexiones lingüísticas de este término en otros pasajes del Antiguo Testamento donde tiene un sentido extendido, no nos permite atribuirle el significado de un período largo, ni una edad, ni algo semejante. En el hebreo, su gramática, sintaxis, estructuras lingüísticas, como también su uso semántico solamente nos permite el uso literal de “día” para los días de la creación de Génesis 1.

5. Consideraciones Basadas en su Uso Singular. El término hebreo yôm aparece en el Antiguo Testamento hebreo 2,304 veces99 de los cuales 1,452 están en singular.100

En el Pentateuco, los cinco libros de Moisés, este término se usa 668 veces, y en el libro de Génesis se emplea 152 veces.101 En Génesis se usa en singular 83 veces y los demás son usos del plural.

En la enumeración de los seis “días” de creación el término día es usado consistentemente en singular. Hay un uso del plural en la frase ‘para días y años” en el versículo 14 que naturalmente no es un “día” de creación. El uso calendario de éste término en “días y años” lo obliga a ser literal. No cabe duda de que en el versículo 14 se refiere a días literales como el término “años” también tiene que ser literal.

Los otros usos de “día” en el singular en Génesis 1 se encuentran en los versículos 5 y 16. “Y Dios llamó a la luz ‘día’ (yôm)” (v. 5) y Dios hizo la “luz mayor para gobernar el día” (v. 16). El término usado en el versículo 5 se usa para referirse a la parte del día con claridad del sol de ese período de 24 horas, se contrasta con la parte nocturna, “la noche” (v. 16), de ese mismo período de tiempo.102 Juntos “día” y “noche” hacen un “día completo”.103

Tenemos que reconocer quo el término yôm en cada uno de los seis días tiene la misma conexión: (a) se usa en singular; (b) lleva un numeral; y (c) va procedida por la frase, “y hubo tarde y mañana.” Este triple eslabonamiento de conexión del uso singular, usado por un numeral, y la definición temporal de “tarde y mañana,” mantiene la constancia del “día” de creación a través de todo el relato de la creación. También revela que “el tiempo se concibe como lineal y los eventos acontecen en el tiempo en forma sucesiva”.104

El apartarse de este eslabonamiento numérico y consecutivo y los límites de “tarde y mañana” en un lenguaje tan directo sería tomarse una libertad extremada con el significado llano y directo del hebreo.105

6. Consideraciones Basadas en el Uso de Numerales. Los seis “días” de creación están unidos en cada caso con un numeral en la secuencia de uno a seis (Génesis 1:5,8,13,19,23,31). El día que sigue al “día sexto,” el “día” en el cual Dios descansó; es designado “el séptimo día” (Gén. 2: 2 [2 veces], 3).

Lo que llama la atención como algo significativo es el énfasis en la secuencia de los numerales 1-7 sin ninguna separación o interrupción temporal. Este esquema de siete días, el esquema de seis días de trabajo seguido por el “séptimo día” como descanso, entrelaza los “días” de la creación como días normales en una secuencia consecutiva y no interrumpida.

Cuando la palabra yôm, “día,” es empleada junto con un numeral, que se repite 150 veces en el Antiguo Testamento, se refiere invariablemente a un día de 24 horas. Esta regla es persistente en el Antiguo Testamento. La única excepción en los números de uno a mil se encuentra en un texto escatológico en Zacarías 14:7. La expresión hebrea yôm ‘echad empleada en este texto se traduce de varias maneras: “Será único ese día” (Nácar-Colunga); “Y será un día señalado” (Versión Moderna); y varias otras formas según la versión.106 Se reconoce que es un texto difícil en hebreo, y por lo tanto no cabe hacer comparaciones con el uso en Génesis 1. 107

7. Consideraciones Basadas en el Uso del Artículo. El término “día” es usado en hebreo sin el artículo en cada día de creación excepto en el caso del “sexto día” (Gén. 1:31, hebreo yôm hashshishí) y “el séptimo día” (Gén. 2:2). 108

Es de notar que el primer “día” de Gén. 1:5 en hebreo dice literalmente “un día,”109 porque se usa el número cardinal “uno” junto con “día.”

La carencia del artículo definido ha sido interpretado por algunos para decir que todos los “días” de la creación, excepto “el día sexto” que lleva el artículo, pueden permitir “la pasibilidad de un orden de azar o literario además del orden rígido cronológico”.110 Esta es una interpretación sin base firme. No puede ser fundamentada desde los puntos de vista semántico y sintáctico. Se exige entender la sintaxis del texto hebreo o interpretarla sin hacer violencia a la estructura interna del lenguaje. La obra reciente sobre investigación de la gramática de B. Waltke y M. O’Connor señala que el sustantivo indefinido yôm con el numeral cardinal indefinido para “uno” (hebreo ‘echad) en Génesis 1:5 tiene “una fuerza enfática de conteo y un sentido definido” además de poseer la fuerza de un número ordinal que tiene que ser traducido por “el día primero”. 111

Sobre la base de esta observación sintáctica del hebreo, “el primer día” y “el sexto día” de la semana de creación tienen el objetivo de ser definidos en el sentido que tienen el artículo por la regla de sintaxis a por su escritura. Los “días” primero y último de la creación son definidos, el primero en función de la sintaxis y el último por el uso del artículo. Surge aquí una observación, y es que este uso definido del primer día y el último día de la creación es un artificio literario, un inclusio, que encuadra los seis “días” de creación con días definidos a articulares. Una de las intenciones de esto uso parece ser para que los “días” de Génesis 1 no permitan la conclusión de que un orden al azar o cronológico sea una opción pasible del lector.112

No hay opción, ya que el día primero y el sexto son definidos, y proveen un marco bien clara, la intención es que los días son cronológicos y secuénciales, y forman una unidad de tiempo de seis días no interrumpidos de 24 horas literales cada día de creación. Así se determina y se encuadra la secuoncia de seis días para que sean una unidad de tiempo coherente en secuencia y en cronología que se repetirá en cada sucesiva semana.

“El séptimo día” también se escribe con el artículo en hebreo. Siendo que “el día primero” (v. 5) es definido así como “el día sexto” (v. 31), se forma aquí una unidad mayor. Es la unidad de seis días do trabajo seguida do “el día séptimo” (Gén. 2:2,3), el día de descanso. Así la secuencia de los seis días de trabajo encuentran su blanco y su punto culminante, cronológica y secuencialmente en “el día séptimo,” formando todos juntos el ciclo semanal con el “día séptimo” como el día de descanso semanal.

Esta unidad mayor de tiempo literal se transforma en la unidad divinamente planeada del “esquema seis más uno.” Esta secuencia sin interrupción es planeada y ordenada divinamente como el ritmo de tiempo para cada semana sucesiva.

8. Consideraciones Basadas en los Lindes “Tarde-Mañana.” El relato de la creación en Génesis no solamente liga cada día a una secuencia numérica poro también fija los lindes de tiempo con la expresión “tarde y mañana” (vv. 5,8,13,19,23,31). La frase rítmica de lindes, “y hubo tarde y mañana,” provee una definición do “día” de creación. El “día” de creación se define como el que tiene “tarde” y “mañana.” Es un día literal.

El término hebreo para “tarde” ‘ereb113 cubre la parte oscura del día (el todo oscuro representado por una parte, tarde). El término correspondiente “mañana”, en hebreo boqer, también cumple la misma función, una parte del día representa toda la parte baja “la luz del día…”114 Se debe tener en claro que la expresión “tarde y mañana” tiene que tener el mismo significado en cada una do las seis veces que se usa.115 “Tarde y mañana” es una explosión de tiempo que define cada “día” de creación coma día literal. No tiene otro significado.

9. Consideraciones Basadas en los Pasajes que Usan el Sábado en el Pentateuco. Otro tipo de evidencia interna en el Antigua Testamento para el significado de días deriva del uso de sábado en dos pasajes del Pentateuco donde se refieren a “días” de creación. Informan al lector de cómo Dios entendió los “días” de creación.

El primero es parte del Cuarto Mandamiento pronunciado por Dios en Éxodo 20:9-11. “Seis días trabajarás pero el séptimo es descanso del Señor tu Dios… Porque en seis días hizo el Señor los cielos y la tierra… y descansó en el día séptimo…”

“Estas palabras” fueron dichas para Jahweh mismo. Los vínculos con la creación se observan en las palabras (“séptima día,” “cielo y tierra,” “descansó,” “bendijo,”…), y así el esquema de “seis más uno” mencionado ya (véase Deut. 5:13-14).116 Es evidente que las palabras usadas en los Diez Mandamientos entienden el “día” de creación como “un día regular”117 de 24 horas, y demuestran que el ciclo semanal es una ordenanza de creación temporal. Estas palabras del Señor nos proveen una guía del Pentateuco y del Antiguo Testamenta de cómo Dios, el Dador de “las 10 Palabras” entiende el “día” de creación. La divina palabra que promulga el mandamiento del sábado toma los “seis días” como cronológicos, secuenciales, y literales.118

El argumento expuesto por algunos de que la relación del Cuarto Mandamiento es simplemente una “analogía” a un “arquetipo” en el sentido que el descanso del hombre en el día séptimo debe ser semejante al de Dios en la creacion119 se basa en el reduccionismo y en un cambio de imágenes no permisibles. Terence Freitheim ha notado con agudeza que el mandamiento no usa ni analogía ni arquetipos en su pensamiento sino que el énfasis está “expresado en términos de la imitación de Dios a un divino precedente que se debe seguir: Dios trabajó durante seis días y descansó en el séptimo, por lo tanto tú debes hacer lo mismo”.120

El segundo pasaje del Pentateuco sobre el Sábado se halla en Exo. 31:15-17, que nuevamente es hablado por Dios mismo. Tiene varios vínculos terminológicos con Génesis 1 y se relaciona con él en tema y concepto. Este pasaje tiene que ser entendido con el término “día” como literal y la relación es de secuencia y cronológica. El descanso semanal para el pueblo de Dios se basa en imitación y ejemplo, porque “en seis días el Señor hizo los cielos y la tierra, y en el séptimo día cesó y reposó” (vers. 17). La humanidad también descansará cuando el “séptimo día” sea guardado (v. 15).

La naturaleza del sábado como “señal” en el versículo 15 revela que el que guarda el sábado seguirá el divino Ejemplo. Él mismo lo guardó y los humanos que le pertenecen lo imitarán. Lo harán siguiendo el mismo ritmo del ciclo semanal de seis días de trabajo seguidos en secuencia y cronológicamente por el “séptimo día” como día de descansó como lo hizo el Creador en la semana de la creación.

10. Consideraciones Basadas en Secuencia de Eventos. La creación de vegetación con semillas y árboles frutales se realizó en el día tercero (Gén. 1:11,12). Muchos tipos de vegetación requieren insectos para su polinización. Los insectos so crearon en el día quinto (vers. 20). Si la sobrevivencia de ese tipo de plantas que necesitaban insectos para su polinización dependía de su fertilización para perpetuarse, entonces habría un serio problema si los “días” de creación fueran largos períodos o eones. El tipo de planta cuya vida dependía de este proceso no hubiera sobrevivido si los “días” fueran “edades” a “eones.” Además, al ser consecuente con la interpretación de la ‘teoría do día-edad’ ésta demandaría un largo período de luz y otro de oscuridad durante cada edad. Esto sería de hecho, fatal para la vida de plantas y de animales”. 121

Frente a todo lo expuesto, parece que el día” de creación tiene que ser entendido como un día literal y no un largo período, ya sea de edades o de eones. Aun cuando éstos pueden no ser decisivos, están apuntando en la misma dirección de los argumentos decisivos de la lingüística y de la semántica que se encuentran en el texto mismo hebreo.

V. CONCLUSIONES

Este artículo ha investigado el Significado de “días” de creación. Ha analizado argumentos claves a favor de un sentido figurado y no literal para “días” de creación. Los ha hallado faltos en base a estudios de género, consideraciones literarias, estudios gramaticales, usos sintácticos, y conexiones semánticas. Evidencia acumulativa, basada en consideración comparativa, literaria, lingüística, y otras, converge en todo nivel, conduciendo a la conclusión única que la designación yôm, “día,” en Génesis 1 consistentemente tiene el significado de días literales de 24 horas.

El autor de Génesis 1 no podría haber producido una manera más cabal ni completa para expresar la idea de un “día” literal que las maneras que usó. Carece completamente de indicadores de preposiciones, expresiones calificadoras, frases de construcción, conexiones semánticas o sintácticas, u otras bases sobre las cuales se podría afirmar algún otro significado para “día” en la semana de creación, para que se le pudiera dar cualquier otro sentido fuera de un día regular de 24 horas. La combinación de los factores de uso articular, género singular, construcciones semánticas y sintácticas, límites de tiempo, y otras, corroboradas por las promulgaciones divinas en diversos pasajes de Pentateuco coma, Éxo. 20:8-11, y Éxo. 31:12-17, sugieren singularmente y consistentemente que el “día” de creación es un término de significado literal, secuencial, y cronológico en su naturaleza.

Notas Y Referencias

1- La designación “ciencia creacionista” ha sido definida por la ley de Luisiana,

USA, N. 86, 1981.

2- Esta designación es preferida por N. Geisler y K. Anderson en Origin

Science, G. Rapids, 1987.

3- En una obra editada par J. Moreland, The Creation Hypothesis, Downers Gray,

IL. 1994, usa “ciencia teísta” en oposición a “ciencia naturalista”.

4- F. Farrar, History of Interpretation, Grand Rapids, MI. 1961.

5- Ver K. Froehlich, Biblical Interpretation. Philadelphia: Fortress Press,

1984. V T. Fretheim, The Genesis Debate; Gr. Rapids Ml. Baker Books, 1990.

6- Augustín. La Ciudad de Dios, Xl, IV.

7- Los cuatro sentidos de las Escrituras: 1) Literal. 2) Alegórico.

3) Anagógico y 4) Tropológico.

8- Tarea de los exégetas… Catecismo de la Iglesia Católica (Mahwa,

NJ: Pauliat Press, 1994), 33.

9- Ver R.M. Grant, A Short Story of Interpretation. NY: Macmillan,

1963; y Rogerson, Rowlan y Lindars, The History of Christian Theology,

Vol.2, G. Rapids, MI, 1988.

10- MaflIn Lutero, Lectures on Genesis, S. Louis, MS, Concordia Pub. 1958.

11- El método histórico-crítico del siglo 17 al 19 no cambió mucho

la interpretación de “días.” No había mucha relación entre las creencias

del pasado y el sistema del presente.

12- Se le acredita a T. Ohalmers (1780-1847) de asignar los “días de reconstrucción”.

La mejor crítica de “su hipótesis  ruinas reconstrucción” es Unformed and Unfilled

de W. Fields, G. Rapids, Ml, Baker House, 1976.

13- El Geólogo H. Miller (1802-1856) fue el primero en hablar de revelación

y no creación. En este siglo fue P. Wiseman, padre del asiriólogo Donald Wiseman.

14- Ver B. Ramm, The Christian View of Science; G. Rapids, Ml: Erdmans, 1971.

15- Ver C. Gillespie, Genesis and Geology. N. V. Harpers,1991 y Hooykaas,

Religion. G. Rapids 72’.

16- R. Blackwell, Galileo & the Bible. Notre Dame Press, IN. 1991; C. Hummel,

Galileo Connection, IL lnterVarsity Press, 1986; W. Hausmann,

Science and the Bible., Wash. D.C., Un.of Amer. Press, 1978.

l7- V. Poythress, Science and Hermeneutics, Gr. Rapids, MI, Zondervan, 1988.

18- Ibíd.

19- En el análisis final, depende de la convicción personal del intérprete y la

autoridad que de a la fe y a la ciencia. La ciencia está constantemente en

flujo y nunca hace aseveraciones absolutas.

20- J. C. Gibson, Genesis vi., Edimburga, The St. Andrew Press, 1981.

21- lbíd., 55.

22- Ibíd.

23- H. Bräumer, Des erste Buch Mose. Cap.1-11, Wuppertal: Brockhaus,

Verlag, 1993.

24- G. S. Briscoe, Genesis. The Commentators Commentary, Waco, TX.

Word Book, 1987.

25- Sobre Concordismo, J.T.Baldwin, Journal of Adventist Theological Society,

5/!, 1994; y D. Young, Portraits of Creation. Gr. Rapids, Ml, Eordmans, 1990.

26- D. Kidner, Genesis. Tyndale Old Testament Commentaries, Chucago,

InterVarsity Press, 1967.

27- V. Hamilton, The Book of Genesis. The New Inter,

Commentary of the O.T., G. Rapids, Ml, 1990.

28- Por la teoría día/edad, ver L. Bailey, Genesis and Creationism,

N.Y. Mahwah, NJ, Paulist 1993.

29- Ibíd.

30- C. F. Henry, God, Revelation and Authority, v.iv/2, Waco, TX,

Word Books, 1993.

31- D.  J.  Wiseman, Clues to Creation in Genesis, Londres, Marshal,

Morgan, Scott, 1977.

32- Kidner. 54.

33- Wiseman, 132-133.

34- W. Holladay, Jr., A Concise Hebrew & Aramaic Lexicon,

G. Rapids, Ml, Eerdmans, 1971; y Brown, Driver, Bnggs,

A Hebrew & English Lexicon, Oxford, 1974; Ringgren,”asah, ”Theologisches.1987.

35- M. Jastrow, Dictionary of the Targumin… , N. V., Pardes PubI., 1950.

36- Una excepciOn 05 0. Garrett, Rethinking Genesis, G. Rapids, Ml, Baker Book,

1991. Reconoce que Wiseman “está algo confuso” pero sostiene la idea de

“siete días de revelación divina a Moisés”.

37- Davis, 27 n. 2.

38- Véase reverencia 27.

39- Ibíd., 55.

40- Ibíd., 55-56

41- Hamilton, p. 56 ni, hace referencia a Hummel, “Interpreting Génesis 1,”

JASA 38. 1986,175.

42- Hummel, The Galileo Connection, 214.

43- Ibíd. (cursiva es de él).

44- Ibíd., 215.

45- lbíd., 215.

46- Ibíd., 213-216.

47- lbíd., 217.

48- H. Gunkel, The Folklore in the O.T., Almond Press, 1977;

Un análisis y critica por P. Kirkpatrick, The O. T. and Folklore Study,

Sheffield, JSOT, 1988; y vea Referencia 36.

49- H. Gunkel, The Legends of Genesis. The Biblical Saga, N.V.,Shocken, 1964.

50- Ibíd., 7.

51- Ver Ia discusión de J.Hamer, Karl Bath, Westminster, MD, Newman Press, 1962.

52- H. Hooke, Middle Eastern Mythology, Baltimore, MD, Penguin Books, 1963.

53- Wenham, Génesis 1-15,10.

54- W. Brueggemann, Genesis. A Bible Commentary, Atlanta, GA, J. Knox, 1982.

55- C. Westormann, Genesis 1-11, A Commentary, Londres, SPCK, 1984.

56- J. H. Stek, “What Says Scripture?,” Portraits of Creation, G.Rapids,

Ml, Eerdmans, 1990.

57- Gerhard von Rad, Genesis.A Commentary, Philadelphia,

Westminster Press, 1972.

58- Ver, C. Hyers, The Meaning of Creation, Atlanta, GA, J. Knox Press, 1984;

S. Niditch, Chaos to Cosmos, Chico, CA., Scholars Press, 1985 y otros.

Hay mucha dificultad en definir “mito”. G.B. Caird en The Language

and Imagery of the Bible, Westminster Press, 1980, ha identificado 9

definiciones de “mito” y J. Rogerson ha indicado 12 aspectos de mitos.

Génesis 1-11 está lejos de ser un mito. Ver B. Otzen et al.,Myths in the Old

Testament, Londres, SCM, 1980.

59- Gibson, 55; O. Evans, The Logic of Self Involvement, London, SCM Press, 1980.

60- El enfoque de genero/forma muy usado hoy especialmente por eruditos y

por algunos evangélicos, es formalmente idéntico con el programa de

demitologización de R. Bultman. Los evangélicos tienen que darse cuenta

que no pueden aplicar esto a Génesis sin transportarlo al Nuevo Testamento

y a la resurrección de Cristo.

61- N. Weeks, The Hermeneutical Problem of Genesis 1-11, Themelios

4/1,1978

62- Ver N. Habel, Literary Criticism of The 0. Testament, Philadelphia, PA,

Fortress Press, 1971.

63- Para entender la interpretación estructural y el método de

deconstruccionismo consulte J. Barton, “structuralism”, Anchor Bible

Dictionary, 1992; J. CuIler, The Pursuit of Signes, Ithaca, Cornell University Press,

1981; S. Croatto, Biblical Hermeneutics, Mariknoli, Orbis, 1987; y E. V. Knight,

The Post-Modem Use of the Bible, Nashville, TN, Abingdon, 1988.

64- Lea P. Hanson, “Theology, Old Testament”, Harper’s Dictionary of

the Bible, San Francisco, Harper & Row, 1987, p. 1059.

65- A. Van Harvey, The Historian and the Believer, N.Y.,

Macmillan, 1966.

66- E. H. Carr, What is History? Harmondsworth, Penguin Books, 1964.

67- E Krentz, The Historical-Critical Method, Philadelphia, Fortress Press, 1975.

68- R. Collingwood, The dee of History, Londres, Oxford, 1956.

69- Para la crítica de principios de analogía, véase T. Peters,

“The Use of Analogy”, Catholic Biblical Quarterly 35, 1973; y W. Pannenberg,

Questions in Theology, Phil.,Westminstor Press, 1970.

70- Ver Win. H. Green, The Unity of the Book of Genesis,

G.Rapids, Ml, Baker, 1979.

71- C. Kaiser, “The Literary Form of Genesis l-11”, Waco, TX, Word Books, 1970.

72- J. B. Doukhan, The Genesis Creation Story, Tesis Doctorales del

Seminario,V.5. Un. Andrews, Berrien Sparings, Ml., 1978.

73- Gunkel, 38.

74- Garret, 192.

75- F. Hasel, “The Polemical Nature of the Genesis Cosmology,”

Evangelical Quarterly 46,1974.

76- Stek, 241.

77- HummeI, The Galileo Connection, 216: “Génesis 1 contrasta fuertemente

con las creaciones cíclicas, y recurrentes descritas por sus vecinos paganos.”

78- No es ni “metahistoria” nI “historia salvante” que nunca sucedió

así en el A. Testamento. R. Gnuse, Heilsgeschichte as a Model for Biblical Theology,

N.Y., Paulist Press, 1989.

79- Von Rad, Genesis, 85.

80- Wenham, Genesis 1-15, 19.

81- J.Barr, Fundamentalism, Philadelphia, Westminster Press, 1978.

82- H. Gunkel, Genesis Obersetzt und edcllrt, GOttirigen, Vandenhoek

& Ruprecht, 1901.

83- Hamiltorr, 53.

84- Stek, 237-238.

85- Hartman, Reymond & Stamm, Hebräisches und Armäisches Wörtenbuch,

Leidin, BrilI, 1990. Su predecesor, Koehler & Baumgartner, Lexicon In Vetetis

Testamenti Libros, Leiden, BnlI, 1958, indica día (de 24 haras)” para el día

de creación.

86- Wm. Holladay, A Concise Hebrew Lexicon…, G. Rapids, MI,

Eerdmans, 1971.

87- Brown, Driver & Bnggs, Ahebrew and English Lexicon of the O.T.,

Oxford, Clarendon, 1972.

88- M. Saeboe, “yôm”. Theological Dictionary of the O.T, G. Rapids,

Eerdmans, Ml, 1990.

89- E. Jenni, “join Tag” Theologisches…, Zurich/Munich,

T. Verlag, 1971.

90- Barr, The Semantics of Biblical Language,

London, SCM Press, 1991.

91- Ibíd.

92- HAL. 382-384, Brown, Driver & Briggs, 398.

93- Saeboe, 14.

94- Ibíd., 15, “…en el A. Testamento en hebreo 1,057 llevan preposición,

especialmente singular.”

95- lbíd., 15-20.

96- E. Kautzsch & A. Cowley, Gesenius’ Hebrew Grammar,

Oxford, Clarendon Press, 1991,347.

97- Westermann, Genesis, 198.

98- Saeboe, 15.

99- Saeboe, 13; Jenni, 708.

100- Jenn, 707, nota que hay sólo 4 sustantivos usados con

frecuencia en el A. Testamento.

101- Ibíd., 708.

102- Stek, 237, afirma con varias razones que en “día” en Génesis es de 24 horas.

Vea la discusión actual en The Genesis Debate, R. Youngblood, Nashville, TN, T.

Nelson, 1986.

103- Saeboe, 22-23.

104- G. Waltke, “yôm” day, time, year,” Theological Workbook, Chicago,

Moody Press, 1980.

105- Hamilton 54.

106- R. Smith, Micha-Malachi, Waco, TX, Word Books,

1984.

107- Hay excepciones con números mayores de mil. Daniel 12: 11,12; 4;

7:25; 8;14; 9:24.

108- En Gén. 1:31, el hebreo lleva un artículo antes de yôm y del numeral.

En Gén. 2:3 el artículo está solamente antes del numeral que sigue a yôm.

109- R. Youngblood, The Book of Genesis, G. Rapids, Ml, Baker Book, 1991.

110- Youngblood, Genesis, 28.

111- G. Waltke & M. O’Connor, An Introduction to Hebrew Syntax,

Winona Lake, IN, Eisenbraauns, 1990. Aquí la traducción “día uno” no es

corrects. Ver N. Sarna, Genesis, Philadelphia, Jewish Publication Society,

1989,8. 353.

112- Ver Referencia 109.

113- H. Niher, “‘ereb,” Theologisches Wörtenbuch, 1987, 6:359.

114- M. Barth, “boqer,” Theological DictIonary, 1975,2225.

115- W. Schmidt, Die Schöpfungsgeschichte…, Neukirshener Verlag, 1967, 68.

116- NieIs-Erik Andreasen, The Old T. Sabbath, SBL Dissertation 5.7,

Missoula MT, U.Press, 1972; G . F. Hasel, The Sabbath In The Pentateuch,

Wash. D.C., R. and Herald P. Ass., 1982. The Anchor Bible Dictionary

(“Sabbath”). G. Robinson, The Origin… of thr O. Testament Sabbath, Frankurt.,

Lang, 88’.

117- Schmidt, 68, n. 5.

118- ver Ref. 61, n.18.

119- Blocher, In the Beginning, 48. H. Renkens, Israel’s Concept… N.V.,

Herder, 1964,98.

120- Freftheim 20.

121- Balley Genesis, Creation , & Creationism, 126.

Nota: Cuando en artículos como este abundan las referencias a libros, revistas y artículos, es probable que aparezcan algunos errores de digitación. Esperamos ser comprendidos. Con todo, hemos querido ser lo más exactos posibles.

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