Panorama Histórico Sobre el Anticristo

Por: Alfredo Félix Vaucher

Clasifíquese: Apocalítica

Nota Introductoria: Este documento constituye la última sección del libro “El Anticristo”, del extinto erudito Alfredo Vaucher. El título de la sección es solamente “Panorama Histórico”. La expresión “Sobre el Anticristo” la hemos adherido para dar una idea más acaba sobre este tópico. Creernos que las informaciones que proveemos a continuación son motivo de la más seria reflexión para toda mente abierta al análisis de temas complejos. Como el mismo Vaucher expresa, el tema del anticristo ha servido “para excitar hasta el abuso las pasiones políticas y religiosas”. Por eso, creemos que un buen análisis sobre este tema siempre será necesario, y sobre todo, en medio de la creciente amalgama de informaciones de la actualidad. Muchas de ellas desvían nuestra atención de la realidad profética sobre la verdadera identidad del este poder anticristiano y la dirigen hacia un individuo nebuloso que aparecerá en un futuro incierto.

Cuando miro los acalorados debates que este tema produce, y al mismo tiempo observo la actitud de ciertos individuos sobre este particular, pienso que en gran medida Satanás ha tenido éxito en extraviar las mentes de muchos cristianos. Un gran número de ellos no posee ya la capacidad para discernir la verdad por medio del estudio de la Biblia porque asumen un actitud orgullosa en sus exposiciones. Cuando alguien cae en ese terreno pantanoso de autosuficiencia propia se convierten en un perfecto dogmático: su posición es la única que tiene valor, las demás ¡al basurero! Siendo así, el Espíritu Santo no puede guiarlo a la verdad de la Palabra santa. Entonces, se cumple la siguiente admonición bíblica: “Se pierden porque rehusaron amar la verdad, para ser salvos. Por eso, Dios les envía un poderoso engaño, para que crean a la mentira; para que sean condenados todos los que no quisieron creer a la verdad, antes se complacieron en la maldad” (2 Tes. 2:10-12). La solemne advertencia enunciada en este texto se torna más interesante cuando notamos que fue hecha en el contexto de uno de los pasajes que más claramente revela la identidad del Anticristo.

Las declaraciones que aparecen en este documento entre corchetes […] en itálica (cursivas) y en este color, son nuestras. La hemos hecho para resaltar algunos detalles importantes que deben ser notados al estudiar un tema de esta magnitud.

Estamos conscientes que al hacer un enfoque claro y preciso de este tema enciende inmediatamente las más fuertes pasiones. Pero la presentación de la verdad no reconoce otro compromiso que no sea el que Dios ha asignado a su Palabra. A Él encomendamos, pues, nuestras almas. Y al hacerlo nos aferramos a la promesa de nuestro divino Señor: “No temáis a los que matan el cuerpo, que no pueden matar el alma [la vida]. Antes temed a Aquel que puede destruir el alma [la vida] y el cuerpo en el infierno” (Mat. 10:18)

Dejamos pues, a su consideración este documento que hemos trascrito con el mejor deseo de ayudar a nuestros lectores a comprender el panorama histórico del surgimiento del Anticristo, y cómo fue anunciado e identificado por los más renombrados escritores cristianos de todos los tiempos (incluso Padres de la Iglesia). Este material nos ayudará a NO ver el anticristo como algo del pasado remoto, o de un futuro distante (como las misma interpretaciones modernas lo presentan), sino que nos ayudará a verlo surgiendo en el pasado (erigiéndose y actuando en el tiempo asignado por la soberanía divina), actuando en el presente (con fuerzas cada vez mas crecientes), y ver y comprender plenamente sus acciones futuras, las cuales, serán, afortunadamente sus últimas acciones contra los “santos del Altísimo”.

Que el Dios del Cielo les guíen en el estudio (reflexión y meditación) de este interesante documento – H. A. Delgado

Panorama Histórico Sobre el Anticristo

¡Anticristo! ¿Es éste un nombre que ha servido para excitar hasta el abuso las pasiones políticas y religiosas? Obispos y papas lo emplearon contra reyes y emperadores; papas contra antipapas; católicos contra cismáticos, protestantes contra católicos.

Constancio II, uno de los hijos de Constantino el Grande, emperador de Orienten 337, a la muerte de padre, luego único emperador de 351 a 361, tras la desaparición de sus dos hermanos Constantino II y Constante II, el arriano, trató de lograr la unidad religiosa del imperio en beneficio del arrianismo. Hilario, obispo de de Poitiers en la segunda mitad del siglo IV, lo denuncio como el anticristo, o por lo menos el precursor del anticristo, en un panfleto de inusitada vilencia.1 “Debemos aguardar a Jesucristo – decia Hilario – porque el anticristo esta gobernado”.2

Anatasio, obispo de Alejandría, también creyó reconocer al anticristo en el emperador Constancio, si hay que dar crédito a su Historia de los Arrianos.3

A comienzos del año 537, Belisario, general enviado a Italia contra los godos por el emperador de Oriente, Justiniano, había depuesto al papa Silverio y había hecho elegir en su lugar a Virgilio, que ocuparía e; trono pontificio hasta 555. “Este papa miserable”4 ha sido estigmatizado con el titulo de anticristo por el cardenal Cesar Baronio (1538-1607), segundo general de la congregación  del Oratorio de Italia.5

Cuando hacia el fin de siglo VI, Juan el Ayunador, patriarca de Constantinopla, asumió el titulo de obispo universal, el papa Gregorio I protesto enérgicamente. Se abstuvo de reivindicar para sí mismo un titulo que le parecía blasfemo [no así otros papas en el futuro], y escribió al emperador Mauricio: “Yo digo sin la menor vacilación que cualquiera que se llame a sí mismo obispo universal, o desea ese titulo, es, por su orgullo, el precursor del anticristo porque pretende de esa manera elevarse por encima de los otros [si este papa hubiera podido ver el futuro, habría quedado horrorizado]. El error en el que cae viene de un orgullo igual al del anticristo, porque así como ese perverso quiso ser considerado como estando por encima de los otros hombres, como un Dios, así cualquiera que desee ser llamado único obispo se eleva por encima de los otros”.6 La actitud asumida en este asunto por Gregorio I inspiró a un historiador las siguientes palabras: “El sistema que llegó a ser más tarde como sistema papal fue repudiado con horror por el mejor y el más grande de los papas, Gregorio Magno (590-604) cuando comenzó a manifestarse, y aunque no consista originalmente más que en títulos honoríficos. Según este sistema el papa posee la plenitud del pode: todos los otros obispos no son más que sus asistentes, y ayudantes de que se rodea; todo poder es una emanación de su poder, y en cada diócesis es el papa el único titular de la jurisdicción, en concurrencia con el obispo del lugar. Así es como  Gregorio entendía el titulo de patriarca ecuménico, y por eso no pretendió que se le otorgase un tirulo tan criminal como blasfemo”.7

Recordemos esta reflexión de Juan Calvino: “Para no perder demasiado tiempo en explicaciones, el ser obispo universal ¿no es acaso tener pleno poder sobre la cristiandad? San Gregorio detesta una dominación tal como execrable, llena de sacrilegio y propia del anticristo  solo. ¿A quien le creemos mas, al papado o al mismo papa?”.8

Los sucesores de Gregorio no vacilaron en asumir el titulo universal que Gregorio había negado a su rival de Constantinopla. Los abusos a que dieron lugar las ambiciones pontificales provocaron muy pronto vivas reacciones, y no se tardo en aplicar a los papas los oráculos inspirados que describían las actuaciones del anticristo.

Hacia fines del siglo X, Arnoldo, obispo de Orleáns, se puso a la cabeza del episcopado francés para oponerse a las usurpaciones del papado. Promotor de un concilio que se celebró en el monasterio de Sant-Basle, cerca de Reims, en junio de 991, Arnoldo pronunció un discurso vehemente en el cual se inspiró en el celebre pasaje de la segunda epístola de Pablo a los Tesalonicenses relativa al anticristo. “¿Quién es ese hombre sentado sobre trono – clamaba – resplandeciente en sus vestiduras de púrpura y de oro? Si la caridad le falta, y si no esta confiado y sostenido mas que por la ciencia, es el anticristo que se sienta e el templo de Dios, que quiere hacer creer que es Dios”.9 El valor de Arnoldo suscitó la admiración de los historiadores, aun de los católicos. “Ponía al descubierto las maquinaciones de los papas recientes, revelaba sus vicios, y sus crímenes. ¿A tales monstruos, preguntaba, faltos de ciencia divina y humana, habremos de estar legítimamente sometidos? Los llamaba el anticristo, estatuas sin almas, ídolos en el templo. Y su discurso terminaba en un melancólico sarcasmo contra Roma de la cual Alejandría, Antioquia y Constantinopla, se habían separado; Arnoldo, muy preocupado, preveía que el Anticristo estaba muy próximo [es decir, presentía que las cosas empeorarían]”.10

En el siglo XII un cura de Autun [note que no se hace mención primaria de protestantes aun], Honorio, clamó: “¡Mirad a esos obispos y a esos cardenales de Roma, esos dignos ministros que rodean al trono de la bestia! Siempre están ocupados en nuevas iniquidades y no dejan de cometer crímenes”. Concluía tristemente: “El reino de Dios ha terminado, y ha comenzado el del anticristo: un nuevo derecho ha reemplazado al derecho antiguo; la teología escolástica ha subido del trono de infierno para ahogar la religión; en fin, en ella no hay mas ni moral, ni dogmas, ni culto, y he aquí llega el ultimo tiempo anunciado por el Apocalipsis”.11

[Con semejantes ejemplos históricos dentro de la parte mas representativa del cristianismo no podíamos esperar menos que el surgimiento de diferentes ideologías – como el iluminismo, el ateismo y el evolucionismo – que casi borran el conocimiento de Dios de la tierra y el crecimiento explosivo de otras forma de religiones no cristianas].

En el sínodo de Ratisbona, en Baviera, en 1241, Everardo de Truchsen, arzobispo de Salzburgo [note], alza por su lado la voz contra el despotismo romano, y pide prestadas sus armas a la profecía de Daniel 2 y de 2 Tesalonicenses 2: “Hace aproximadamente 170 años que Hildebrando, con el pretexto de la religión, comenzó a echar los fundamentos del imperio del anticristo”, dijo. Y agregó: “Esos sacerdotes de Babilonia quieren reinar solos”. Luego continua: “Aquel que se llama el siervo de los siervos quiere ser el señor de los señores, como si fuese Dios, y habla en forma grandilocuente como si fuera Dios, maquina nuevos diseños en su corazón, piensa hacerse un imperio donde el solo sea el soberano, cambia las leyes, establece las suyas, ensucia, desgarra, hace pillaje, despoja, engaña, mata: es lo que hace este hombre de pecado que se llama anticristo, sobre cuya frente está escrito este nombre de blasfemia: yo soy Dios no puedo equivocarme. Esta sentado en el templo de Dios, y domina a su antojo”.12

John Bale (1495-1563), declaró que Roberto Grouteheade (Groseste), obispo de Lincoln de 1235 a 1253, autor de un comentario sobre el Apocalipsis, identifica al anticristo como el papado.13

Joaquinitas y franciscanos espirituales, en los siglos XIII y XIV, buscaban el anticristo sobre el trono pontificio, en la persona de un antipapa. Roger de Hoveden atribuye al abate [presbítero, clérigo] Joaquín de Flora la extraña opinión según la cual el anticristo estaría a punto de ocupar la sede de apostólica.14 Pedro de Juan Olive anunció la aparición de dos anticristos, uno de los cuales, llamado anticristo místicos, sería un antipapa. La iglesia carnal regida por el antipapa no seria otra cosa que la sinagoga de Satanás, de la cual habría que apresurarse a salir a fin de prepararse para la venida de Cristo.15 Encerrado en una inmunda prisión, en el convento de Figeac, en 1345, Jean de Roquetaillade se preguntaba por qué Dios había permitido que fuese entregado en las manos de amos tan crueles. Creyó recibir una revelación: “Me fue dado comprender claramente que si yo había caído en una prueba semejante, era porque debía revelar al anticristo, su raza y su secta al mundo”.16

[Recién ahora aparecen los reformadores en escena para sumarse a esta grande lista. Pero cabe preguntar, ¿Eran estos hombres de la iglesia cristiana “reformadores” y “protestantes” en sus espíritus aunque seguían siendo católicos?].

Valdenses, wiclefitas y husitas reunieron a papas y antipapas en un misma reprobación, y combatieron las pretensiones papales con la ayuda de las profecías de Daniel, de pablo y el Apocalipsis”.17

¿Hay que asombrarse entonces de que Martín Lutero llegara a las mismas convicciones? Henri Strohl investigó las jornadas seguidas por el reformador sajón acerca del anticristo: “Había emitido esa idea [de que las profecías bíblicas acerca del anticristo hallan su cumplimiento en el papado – este corchete esta en el original] como hipótesis, el 11 de diciembre de 1518, en una carta a un amigo íntimo (Spalatino = Jorge Burckhardt, capellán del elector Federico). El 13 de marzo de 1519 escribe a Spalatino (agregando entre paréntesis: te lo digo al oído) que no sabe si el papa es el anticristo o solamente su apóstol, tan desfigurada esta la verdad en sus decretos. El 24 de noviembre de 1520, en una carta a Spalatino, ya es más categórico. Después de haber leído el tratado de Hutter, que declaraba apócrifa la Donación de Constantino, clama: ‘Mi angustia es tal que estoy a punto de no dudar mas que el papa sea realmente el anticristo que todo el mundo espera’. El 18 de agosto de 1520, algunos días después de la publicación del Manifiesto, escribe a Lang: ‘Estamos persuadidos de que el papado es el trono del anticristo verdadero y autentico’. Y el 11 de octubre de 1520, después de haber leído la bula que lo amenaza de excomunión, declara a Spalatino: ‘Ahora estoy seguro que el papa es el anticristo’. Y finalmente en su escrito de 1521 contra Ambrosio Catharinus explica por qué el papa es el anticristo. Ha usurpado el poder del emperador romano, al inventar la Donación de Constantino [reconocida hoy como falsa, pero cuya invención ya dio sus frutos]. Es una plaga que Dios envió en su cólera. Quiere apagar la luz del evangelio destinada a iluminar al mundo. Es, entonces, el anticristo predicho por Daniel, por el Señor Jesucristo, Pedro, Pablo y el Apocalipsis”.(18) Lo que Lutero dice confidencialmente en su correspondencia, lo publicara también en sus escritos; ya en su llamada Llamado a la Nobleza Cristiana, en 1520, decía: “No puedo abstenerme de creer que podría sin injustita llamarse al papa hominem peccati, el hombre de pecado”.19 Finalmente en 1545 aparecerá “el escrito más duro, más feroz que haya salido de la pluma violenta de Lutero”.20

“Desde le punto de vista religioso, Lutero tuvo razón de repetir con insistencia que el papa era el anticristo. Un vicario de Cristo en la tierra [como ha pretendido el papa ser] no podría ser otra cosa, en cierto sentido, que un anticristo”.21 “El titulo vicario de Cristo… parece blasfemo en la perspectiva de una visión profética de la historia. El titulo y la pretensión a la infalibilidad [vigentes hoy como en el pasado] alcanzan tal altura humana que puede considerarse inevitable, desde el punto de vista histórico [con toda su secuela de errores y contradicciones], la afirmación de que el papa es el anticristo, hecha por la Reforma. De hecho, adversarios políticos del papa habían precedido a la Reforma en la misma afirmación en el curso de las edades católicas [recuerde este dato siempre al analizar las posición reformada]”.22

Es pues de lamentar que se hagan confesiones como estas: “La interpretación antipapal está en camino de ser abandonada por los eruditos protestantes”. 23

[Esto era de esperarse que se anunciara y que finalmente comenzara a ocurrir tarde o temprano, pues el mundo protestante – casi totalmente – bebe hoy sus ideas e interpretaciones escatológicas por lo menos en dos vasijas “Made in Roma”. Y es sabido por todo estudiante serio de la historia y las profecías, que los métodos preterista y futurista constituyen dos armas de la Contrarreforma, con el fin de desviar la atención del mundo de las severas acusaciones y denuncias que hicieron los protestantes sobre el comportamiento histórico del papado. Y es sabido además, que dichas formas de interpretación empezaron a ganar terreno en tiempos recientes, a partir de finales del siglo XVIII. Hoy casi la totalidad de los comentarios de Daniel y el Apocalipsis se ciñen a estas dos escuelas de interpretación, o una modificación-combinación de ambos: el método idealista. Este último falla al ver como Dios actuó marcadamente en el pasado, dejando claras huellas históricas-proféticas que seguirían un desarrollo continuo en la historia de la salvación. Este método de interpretación dejan sin efecto la realidad profética que vivimos al hacer una aplicación contemporánea en forma antojadiza de las profecías a las potencias dominantes en cada época. Y finalmente, esta escuela de interpretación falla en hacer una correcta aplicación de los eventos proféticos, porque en lugar de seguir el desarrollo permanente que marca la profecía en su gradual desenvolvimiento histórico, desorienta al investigador aplicando las profecías apocalípticas a cada poder hostile o ideología de turno contra el cristianismo en el escenario contemporáneo].

Puede tenerse en cuenta la retórica y la exageración; pueden deplorarse ciertas intemperancias del lenguaje. Pero queda en pie el hecho de que una tradición secular nos pone en presencia de una tesis que merece ser examinada con cuidado. A los protestantes que vacilan en suscribir la tesis de Lutero, les pediría que meditaran en las palabras del cardenal Henry Edgard Manning (1800-1892) acerca del catolicismo: “Un sistema tal que es diferente de todo lo que es humano; tiene connotaciones, señales, marcas de un carácter tan evidentemente sobrenatural que los hombres reconocen en el hoy ya sea al Cristo, ya al anticristo. No hay medio entre dos extremos. No hay otra solución fuera de esta alternativa: O bien la Iglesia Católica es la obra maestra de Satanás, o bien es el reino de los hijos de Dios”.24

[Y que recuerden los protestantes, especialmente los que hacen acuerdos cada vez más notables con el papado, que las doctrinas que provocaron la Reforma son las mismas que siguen sostienen hoy, pero bajo un lenguaje más pulido y maquillado. Alguien ha perdido la visión, y nos parece que NO es el catolicismo. Más que disentir por disentir, lo que se espera es que, aunque discrepemos, seamos coherente con nuestras ideas y posiciones].

El cardenal John Henry Newman (1801-1890) no hablaba en forma distinta: “La cuestión, en realidad, se resume en esta alternativa: La Iglesia de Roma es la casa de Dios o la de Satanás; no hay camino intermedio entre estas dos posiciones. ¿Ha dejado Cristo o no ha dejado a un representante tras sí? Aquel que habla en nombre de Cristo debe ser un verdadero embajador o el anticristo; no puede ser otro que el anticristo si no hay embajador designado. Sean cuales fueren los actos, es muy santo o muy culpable según tenga o no la autoridad requerida. O esos actos son de Cristo, o es el anticristo su autor; pertenecen al anticristo si Cristo no es su autor. No hay camino intermedio entre el vice-Cristo y el anticristo… Históricamente, un orden sacerdotal constituye la esencia de la iglesia, si [ese orden sacerdotal] no es de institución divina, constituye la esencia doctrinal del anticristo”.25

Partiendo de un punto de vista totalmente distinto, el protestante Jacopo Brocardo ya había declarado: “El papa es el vicario de Cristo, o bien es el anticristo”.26

Mas recientemente el teólogo católico alemán Karl Adam escribía: “El papado, ¿se funda sobre la voluntad de Cristo, o en él ha encontrado el anticristo una forma histórica? Para cristianos creyentes solo la luz de la revelación puede resolver esta cuestión”.27

Recordemos, para terminar, el artículo agregado en 1603 a la confesión de fe las iglesias reformadas de Francia por el sínodo nacional de Gap: “Puesto que el obispo de Roma, habiendo levantado una monarquía en la cristiandad, atribuyéndose una dominación sobre las demás iglesias y los pastores, se ha elevado hasta el punto de llamarse a sí mismo Dios, de querer ser adorado, de jactarse de tener todo el poder en el cielo y en la tierra, de disponer de todas las cosas eclesiásticas, de decidir sobre artículos de fe, de autorizar e interpretar a su placer las Escrituras, de traficar con las almas, de dispensar de votos y juramentos, de ordenar nuevos servicios de Dios; y en lo que respecta al orden, de pisotear la autoridad legitima de los magistrados al quitar, al poner y cambiar los  el reinos: nosotros creemos y sostenemos que es propiamente el anticristo y el hijo de perdición predicho en la Palabra de Dios bajo el emblema de la ramera vestida de escarlata”.28 “A pesar de la oposición del rey, todas las iglesias aceptaron con una aprobación casi general el decreto del sínodo. El papa protesto enérgicamente. Su nuncio presento a Enrique IV amargas quejas; pero la palabra estaba escrita, y había sido aceptada y aclamada”.29

Otras confesiones de fe protestantes se han expresado en el mismo sentido. Baste mencionar los Artículos Irlandeses de Religión de 1615, n. 80 (30), y el capítulo 26 de la Confesión de Wimisnter.31

Algunos jansenistas llegaron a la misma convicción. Así Vittore di S. Maria Sopransi (1739-1804), carmelita descalzo, escribía: “No hay lugar para buscar otro anticristo; imposible encontrar uno mas grande que este. El cristianismo no sabía ver en el mismo individuo, en la misma iglesia, sobre el mismo trono al ministro de Dios y al de Satanás, al pastor legítimo y al ladrón y asesino, el vicario de Cristo y al anticristo, al centro de la unidad y a la ramera de Apocalipsis, a la iglesia de Dios y a la sinagoga de Satanás”.32 (El Anticristo, edición 1992, pp. 41-46).

Referencias:

1) Las referencias de este articulo serán publicadas en una futura actualización de nuestra Sitio Web. De momento quienes pueden tener acceso al documento pueden consultar dichas referencias.

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