Apuntes de Clase: David, Un Hombre “Conforme al Corazón” de Dios

Por: Héctor A. Delgado

Nota: Estos breves comentarios constituyen mis reflexiones sobre algunos aspectos teológicos que considero de interes en mis lecturas de los materiales de textos asignados por la universidad donde curso mi lecenciatura en teología.

La historia de David es una de las más emocionantes y llenas de lecciones espirituales de la Biblia. Pocos personajes bíblicos ocupan tanto espacio en las páginas de la Biblia como David. Y es que este personaje es más que un individuo, constituye una figura representativa de nuestro Señor. David es un tipo de Cristo. Como nuestro Salvador, nació en Belén (1 Sam. 16:4). David era pastor de ovejas y las defendía a costa de su vida de los ataques de las fieras salvajes; así mismo nuestro Señor fue el Buen Pastor que dio su vida por sus ovejas (Juan 10:11). David era hombre “hermoso  de ojos y de buen parecer” (1 Sam. 16:12, VRV 1995), así como nuestro Señor es el más “señalado entre diez mil” (Cant. 5:10). David era un hombre de gran valor y determinación, enfrentaba el enemigo aún en la desventaja más insólita (1 Sam. 17:35,36); de la misma manera, Cristo enfrentó al enemigo de las almas en medio de las desventaja de nuestra naturaleza humana (Heb. 2:14).

El reinado justo y prolongado de David (por lo menos en la mayor parte), llegó a ser un símbolo del reinado justo del Mesías (Luc. 1:32). Y por último, debemos señalar que el carácter justo, benigno y temeroso de Dios que poseía David (aspecto predominante en su vida), representa el carácter justo de nuestro Señor Jesucristo.

De esta manera estamos listo para comprender la conocida declaración de que David era “un hombre conforme” al “corazón [de Dios]” (1 Sam. 13:14). Debe notarse que la Biblia no dice que David tenía un corazón como el de Dios, sino que Él era “un hombre conforme” al corazón de Dios. Era él, como persona, como siervo de Dios el que poseía cualidades espirituales que hacía a Dios “complacerse” en su carácter. Aquí tenemos otro paralelismo entre David y Cristo, siendo este último Aquel en quien el Padre tiene “complacencia” perfecta (Mat. 3:17). Posiblemente la expresión “conforme al corazón” de Dios deba entenderse como la traduce la Versión Dios Habla Hoy: “un hombre de su agrado”. Este sentido no deja de estar de acuerdo con lo hemos dicho sobre el carácter de David. En este mismo contexto, los autores del Nuevo Comentario Bíblico Siglo XXI observan acertadamente que “David no era menos pecador que Saúl, pero siempre fue obediente a las instrucciones proféticas” (Antiguo Testamento, p. 693, edición digital).

La expresión “hombre conforme” al corazón de Dios no apunta a la impecabilidad de David, pues obviamente la Biblia presenta sus varios defectos vívidamente, apuntan a la disposición de carácter en David, que lo hacía un hombre dispuesto a reconocer sus faltas prontamente y sin justificación. Estas palabras revelan un carácter que si bien falta ocasionalmente a la norma divina de justicia, no depende de sí mismo para recomendarse, sino que se deja guiar por el Espíritu de Dios y se somete a la reprensión y corrección divina sin muestra de rebelión. Aquí radica el principal contraste entre David y Saúl. El primero estaba dispuesto a reconocer sus errores (2 Sam. 24:10; 2 Sam. 12:13a), mientras que el segundo no.

Obviamente Dios sabía muy bien a quien elegía, ya fuera que terminara bien o mal su carrera. “El Señor le dijo a Samuel: —No te dejes impresionar por su apariencia ni por su estatura [la de Eliab], pues yo lo he rechazado. La gente se fija en las apariencias, pero yo me fijo en el corazón” (1 Sam. 16:7, NVI).

La reverencia de David por las cosas de Dios era sorprendente. “Después de esto [de cortar el manto de Saúl] el corazón de David le golpeaba, por haber cortado el manto de Saúl” (1 Sam. 24:5, NRV 2000). Aquí la palabra “corazón” tiene el sentido de “consciencia” (NVI, BA). Conozco pocos hombres aparte de Cristo en el Registro inspirado que exprese semejante sensibilidad y celo por las cosas sagradas. Aun este acto prácticamente insignificante causó en su consciencia una reacción que lo llevó a expresar temor a Dios. Cuanto desea el Señor que tengamos semejante tipo de consciencia. (cf. Heb. 5:7).

El profeta Natán conocía tan bien la nobleza de carácter de David, que le aconsejó erróneo sobre la construcción del Templo: “Anda y haz todo lo que está en tu corazón. El Señor está contigo” (2 Sam. 7:3). Pero las manos de David no eran aptas para realizar aquella magna obra.

Las Escrituras parecen hacer referencia a la semejanza entre el sentir de David y el sentir del Señor (2 Sam. 7:21). Había armonía entre ellos.

Creo que David, siendo como era pecó contra el Señor por una razón fundamental: “porque no hay hombre que no peque” (1 Rey. 8:46). Pero obviamente aquí no radica la tragedia del ser humano, sino en el acto de rebelión que resiste la obra del Espíritu Santo que procura modelarnos conforme a la imagen del Hijo de Dios. El objetivo del Evangelio es restaurar en nosotros la imagen divina que el pecado estropeó por medio de la transgresión de nuestros primeros padres.

Una de las lecciones más importante que nos enseña la historia de David es que, si bien la naturaleza humana falla indefectiblemente, acarreándonos nefastas consecuencias, ésta en sí misma no constituye una barrera que la gracia divina no pueda superar. Si el agente humano responde a la acción del Agente divino, la historia termina bien.

Ojalá que la gracia divina haga de cada uno de nosotros hombres y mujeres, siervos y siervas “conforme al corazón” de Dios.

 

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3 comentarios en “Apuntes de Clase: David, Un Hombre “Conforme al Corazón” de Dios”

  1. Noemi Medina Dice:

    Aveces nos parece incompresible la forma de Dios, las cualidades que Dios toma en cuenta, como algunos hombres bíblicos cometieron hechos horribles y contrarios a la voluntad de Dios, pero Dios veía más allá, El veía su corazón y es cierto: Dios sabía muy bien a quien elegía. Dios no se equivoca en la eleccion aunque a veces nuestro actuar no sea lo mejor. Y el privilegio más grande que pueda tener un hombre es: cualidades espirituales que hacen a Dios estar “complacido”.

    Dios le bendiga hermano Hector, saludo al familia. Puse su página en mis enlaces.

    Noemí Medina

  2. Giovanni Dice:

    Me parece muy bien su estudio pero en terminos de su comparasion con Jesucristo me parece que es un tanto extrema. Entre mas estudiamos a David mas nos daremos cuenta que al final del dia era un hombre como todos. Proablemente David en su edad temprana, aun cuando se enfrento al gigante Goliath todavia era un hombre sencillo y noble de corazon pero Jesucristo jamas habria hecho matar a nadie para quedarse con su esposa. Creo que si algo podemos aprender de David es que no es tan importante como se comienza pero como se termina. Mucho del dolor causado a su familia y sus descendientes radico esencialmente en su falta de control personal y en su inclinacion a la auto-indulgencia. Como sea, muchas gracias por compartir este estudio.


  3. Hola Giovanni. Gracias por tu comentario y la forma respetuosa en que lo expresa.

    Creo que la comparación que he hecho de David con Cristo sería “extrema” si las Escrituras no establecieran tal similitud. Nos sorprende que sea David precisamente (a pesar de sus pecados) y su reinado defectuoso (por lo menos al final), el que sea usado por los escritores inspirados para representar el reinado justo del Mesías: “He aquí que vienen días, dice Jehová, en que levantaré a David renuevo justo, y reinará como Rey, el cual será dichoso, y hará juicio y justicia en la tierra” (Jeremías 23: 5).

    Esto cae dentro de lo que se conoce como “tipología bíblica” (lo que incluye algunas instituciones y hasta ciertos eventos característicos). Así mismo Moisés, aunque fue culpable de asesinato, es usado como símbolo de Cristo: “Un profeta como tú levantaré de entre sus hermanos, y pondré mis palabras en su boca, y él les hablará todo lo que yo le mande” (Deut. 18: 18, LBA). De manera que, es la Escritura quien establece la comparación.

    Algunos personajes bíblicos (dentro de lo que caen José, Ciro y otros) no son figura de Cristo sobre la base de carácter intachable, sino de su papel y función dentro de los planes de Dios. Algunos de estos personajes, más allá de sus defectos de caracter, son usados como símbolo o patrones de Cristo en algunas de sus funciones como Mesías-Redentor.

    Que tengas un feliz día.


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